A veces sucede así en la vida, y cuando son los caballos
los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina.

Daphne du Maurier (1907-1989), escritora británica

martes, 10 de septiembre de 2019

Psicología de los “números redondos”

(Continuación) Bueno pues estos (15, 30, 75, 180, 235, 1050 o 2300) son los números que los hombres consideran redondos y no el 47, 89, 213 o 1703 por citar algunos otros más, y no me pregunten la razón de ello. Por lo poco que tengo leído, lo de los “números redondos”, es un ejemplo más de la credulidad humana y una muestra de algunos de nuestros límites psicológicos. Estoy tratando de decirles que existe un factor psicológico de los números redondos.
Han de saber que existe una psicología de los “números redondos” que pretende justificar nuestro complejo comportamiento frente a ellos, sea en nuestra vida cotidiana de la compra diaria o en el de compra-venta en el mundo financiero de las grandes inversiones.
Factor psicológico en la compra diaria
Un conocimiento del que están muy al tanto por ejemplo los vendedores de los comercios, y del que se aprovechan cuando modifican los precios al jugar con la percepción inconsciente que tenemos de ellos. Verán por qué les digo esto.
Existen estudios psicosociales de primero de siglo que avalan que aquellos precios que terminan en 99 (por ejemplo 3,99 € o 599 €), influyen realmente en el consumidor de forma que un pequeño cambio en el mismo afecta de manera significativa a las ventas.
La causa de este comportamiento parece estar en que nuestra mente, de manera inconsciente, se fija más en el primer dígito de la cifra que en el resto, de manera que si el precio lo bajan de 5 € a 4,99 €, como lo que recordamos es el 5, al compararlo con el 4 pensaremos que estamos ante un buen descuento. Y lo pensamos a pesar de que, de manera consciente, sabemos que los precios son casi iguales, pero, nada, nosotros percibimos una diferencia superior a ese 0,01€ y vamos y compramos. De estos mimbres estamos hechos.
Factor psicológico en la Bolsa
También se manifiesta este factor psicológico en el mundo inversor de la Bolsa, en el que resulta ser un dato imprescindible a la hora de realizar cualquier tipo de operación bursátil. Una estrategia inversora que se basa en la atracción que tiene nuestra psicología por las cifras acabadas en doble o triple 0, en este caso de las grandes finanzas.
No se fíen mucho de lo que les escribo, pero por lo que tengo entendido ésta nos viene a indicar que si tenemos un activo cuya cotización está bajando y alcanza una cifra acabada en doble o triple 0, casi todo apunta a que el valor rebotará hacia arriba. Y viceversa. Si el valor alcanza esa cifra redonda porque lo que está haciendo es subir, entonces lo más seguro es que empiece a bajar por ese factor psicológico del que les hablo.
Y sabedores de esa tendencia del valor usted que juega a la bolsa, decide si compra o vende. Es una estrategia que puede llevarle a obtener grandes beneficios, pero ojo, no es del todo infalible y es que en la Bolsa, intervienen otros muchos factores que escapan a nuestro control.
Pero esa es otra historia y no es que se trate de La historia interminable (1979) del alemán Michael Ende, pero sí una historia que debe ser contada en otra ocasión, mejor que ésta. Ahí lo dejo. (Continuará).
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.



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