Hemos descubierto e redondeado toda la redondeza del mundo
(6 de septiembre de 1522).

Carta de
Juan Sebastián Elcano al rey Carlos I desde Sanlúcar de Barrameda

jueves, 19 de septiembre de 2019

Numerales ordinales. Algunas conclusiones (y 2)

(Continuación) Claro que el diccionario de la RAE admite una segunda acepción para el término, asociado esta vez a las matemáticas y según la cual enésimo hace referencia a un lugar indeterminado en una sucesión o serie y se le suele representar por “n”. Y así decimos: “la enésima posición”, “el término general ‘n’ de la sucesión numérica”, “para extraer la raíz enésima de un número debemos...” o “elevado a la enésima potencia”, en el sentido del exponente de una potencia. Por otro lado, son sinónimos de enésimo las palabras incierto, indeterminado o infinito.
3. Ley universal de la economía
La segunda de mis conclusiones es más que probable que no se le haya pasado por alto al lector atento y avisado. Estamos ante otra manifestación de una inexorable, básica e ineludible ley física que impera en todo el Universo, y que consiste en algo muy simple: hay obtener todo lo que es necesario para sobrevivir con el menor de los esfuerzos posibles. Una cuestión de supervivencia.
Es la ley de la economía que en más de una ocasión les he referido y que de manera natural gobierna todo lo que conocemos. Una especie de imperativo cósmico según el cual, ningún sistema animado o inanimado que aspire a permanecer en el tiempo en nuestro universo la puede obviar, así que hay que hacerlo con el menor costo energético, por el camino que menos resistencia ofrezca. Y la lengua, con su afán de comunicar, no es una excepción, de modo que su cumplimiento es una cuestión de supervivencia también para ella, de ahí que, con el paso del tiempo, hayan consolidado algunas palabras en un entorno que no les es propio, pero sí propicio.
4. Nunca partitivos
O fraccionarios o quebrados, ya saben, aquellos numerales que aluden a una parte de la unidad (doceava, treceavo, …) pero nunca a un orden y posición (decimosegundo, decimotercero, …), por lo que no se deben usar como sustitutivos de los ordinales.
Y así decimos de forma desacertada “vive en el catorceavo piso en lugar de decimocuarto piso o celebramos el veinteavo aniversario en lugar del vigésimo”, un error que no por ser frecuente es por ello aceptable y de uso correcto, aunque lo emplee un ministro ‘logsero’ del siglo pasado con problemas de elección gramatical.
Lo dejaremos aquí sin avanzar más ni en el pecado ni en el pecador porque, ¿quién no se ha equivocado una y más veces? ¿Qué escribano por bueno que sea no ha echado un borrón en su vida? Pues ya está. Borrón y cuenta nueva. (¿Continuará?).
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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