A veces sucede así en la vida, y cuando son los caballos
los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina.

Daphne du Maurier (1907-1989), escritora británica

lunes, 9 de septiembre de 2019

L y D aniversarios [CR-52]

Convencido estoy de que el “vivo” lector roteño, nada más ver el título, lo ha asociado con el cincuentenario y el quincentenario del inicio de dos extraordinarias aventuras humanas, que casi se solapan este verano de 2019. Un estío que por cierto se nos está yendo con el discurrir de estos serenos días septembrinos sin que, al menos aquí al sur del Sur, hallamos sufrido ni una ola de calor digna de reseñar como tal ni, por supuesto, el acostumbrado ferragosto andaluz.
Y es que el tiempo (meteorológico) está loco que decía mi abuela María, aunque ahora, un siglo después, se refieran a él como el “cambiante cambio del climático clima”. En fin, es lo que tienen las ciencias, que adelantan que es una barbaridad, como dice la letra zarzuelera.
Pero yendo a lo que nos trae, la pareja de hazañas expedicionarias, éstas no son otras que la primera circunnavegación al planeta, que partió el 10 de agosto de 1519 de Sevilla, volviendo al mismo lugar el 8 de septiembre de 1522, tras recorrer sesentainueve mil ochocientos trece kilómetros (69 813 km) en una travesía que duró mil ciento veinticinco (1125) días. Celebramos pues su quingentésimo (500. º) aniversario.
Y el primer alunizaje humano, que despegó de Cabo Cañaveral el 16 de julio de 1969 para regresar el 24 de julio, tras poco más de ocho (8) días de viaje en los que recorrió la astronómica distancia de un millón quinientos treinta y tres mil setecientos noventa y dos kilómetros (1 533 792 km). Su quincuagésimo (50. º) aniversario pues.
Todo un signo de los tiempos si comparamos el periodo que los separa, cuatro siglo y medio, la duración de los viajes, tres años frente a ocho días, y la distancia recorrida, un millón y medio de kilómetros frente a siete decenas de miles. Y sigo con la comparativa.
Tras la singladura náutica de la primera vuelta a la Tierra: un país, España; un líder político, el emperador Carlos I; un hombre que ejecuta el proyecto, Elcano; una nao que arriba a puerto al final de la travesía, la ‘Victoria’; y un lugar de partida, el Puerto de Mulas de Sevilla. Igualmente, tras el viaje espacial del primer hollamiento de la Luna: otro país, EE. UU.; otro líder político, el presidente J. F. Kennedy; otro hombre que lo ejecuta N. Armstrong; otra nave que aluniza, el ‘Eagle’; y otro lugar de partida, Cabo Cañaveral en Florida.
¿Fue Sevilla el cabo Cañaveral del siglo XVI? ¿Qué gesta cree que fue más heroica, más rentable y más útil para la humanidad? En cuál piensa que corrieron más riesgos, ¿en esas cáscaras de nuez que eran las naos o dentro del módulo lunar cuya chapa era más delgada que la de algún todoterreno que conozco? Es más, ¿le parece justo compararlas? La cita, claro, es: ‘Primus circumdedisti me’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] Esta entrada apareció publicada el 06 de septiembre de 2019, en la contraportada del semanario Viva Rota, donde también la pueden leer.

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