El mal uso de las drogas no es una enfermedad, es una decisión, como pararte enfrente de un coche en marcha. Aunque también puedes llamarlo error de juicio.

Philip K. Dick (1928-1982)
, novelista estadounidense de ciencia ficción.

miércoles, 19 de junio de 2019

Jerga futbolera (y 2)

(Continuación) Ejemplos magníficos de cursilerías clamorosas, a las que no le siguen muy atrás perlas literarias en las que: Los delanteros no meten goles, sino que “certifican”. Nadie hace, todos “desarrollan y registran”. Se juega en la “medular”, donde el centrocampista que no tiene visión del juego “no proyecta”. O los defensas “arrebañan”, cuando no hacen un “despejamiento”. Claro que también tenemos lo del tiro al “palo largo” o al “palo corto”. En fin, lo de siempre, “el furbo es furbo”.
Para llegar al “resultado inalterable”. No es infrecuente oír “continúa inalterable el resultado inicial de cero a cero”, sí tal cual, y lo mejor es que parece que entendemos lo que quiere decir. Ya. Pero si en vez de oírlo, lo escuchamos, la cosa no parece ya tan entendible, y verán por qué les digo esto. Para empezar, si es inalterable, condición de aquello que no es susceptible de ser alterado, entonces qué hacen todos allí. Alguien debería decirles que se fueran a sus casas pues, por propia definición de inalterable, esperan algo que no puede suceder. Vamos que hacen el ridículo salvo que quieran decir inalterado. Y acabando porque, si se trata del “resultado inicial”, es decir que al comienzo (lo llama inicio) del partido ya se ha producido el resultado, entonces, ¿para qué los jugadores corren y cobran, el público paga y grita, y los árbitros sudan y, a veces, se juegan el tipo?
Pues para nada, pues ya tenemos el resultado. Estamos ante una abdicación del sentido común, una agresión a la ortodoxia semántica y sintáctica no muy diferente a la de “disparar al palo corto” o “al palo largo” que citaba más arriba. Unas expresiones creo, que para algunos juglares futboleros representan el poste más cercano o alejado, visto desde su posición claro, que esa es otra. Y por supuesto, si tiramos de las matemáticas escolares, para estos iluminados geómetras las porterías no delimitan un rectángulo sino un trapecio.
Una ignorancia graciosa, como otras gracias ignorantes que por ahí pululan: “No ha sido gol porque se ha ido fuera”; “La máxima del fútbol: para atacar hay que tener el balón”; “Como sigan a este ritmo de partido no van a durar ¡ni tres horas!”; “No cabe duda de que si quieren meter un gol, el balón tiene que ir entre los tres palos”; “Es un partido de ataque voraz que se ha instalado en el cerocerismo”; “El Chelsea está atacando de manera reivindicativa”; “Si meten un gol más que el rival, ganan”. Iluminados del idioma, oiga, pero qué quiere “El furbo es asín”. 


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