domingo, 10 de febrero de 2019

VCM-08. ORIGEN DE LOS VENENOS


Al margen del estado físico de agregación en el que se puedan encontrar (sólido, líquido o gaseoso) y de la forma en la que actúan, bien sobre la superficie corporal o, de forma más grave, sobre órganos internos y sistema nervioso, a los venenos los podemos agrupar en cuatro (4) categorías por su origen:
a) Animal, como el de serpientes, escorpiones, abejas y otros.
b) Vegetal, como las ‘plantas venenosas’. A destacar que la mayoría de las plantas medicinales contienen sustancias tóxicas que son venenos a determinadas concentraciones, sirva de ejemplo, la ya citada cicuta.
c) Mineral, como el arsénico, As (s), una de las sustancias tóxicas más abundante en la naturaleza (ya saben aquello de ‘Arsénico por compasión’, o cuando matar es fácil) o el mercurio, Hg (l).
d) Artificial, como otras muchas de las sustancias sintetizadas por el hombre en la industria, seguro que les suenan algunas. Por poner uno el ántrax, cuya inhalación inicia un estado gripal que no cesa hasta destruir el sistema respiratorio y con él, la vida de su víctima, siendo también letal a través del tacto. O el gas sarín, sintetizado en un principio como pesticida, pero del que basta una pequeña dosis para llevar a una persona a un coma del cual no despertará.
Proximidad casera de los venenos
En realidad, algunos de los venenos forman parte de la vida cotidiana de muchas personas sin que lo sepan, lo que evidencia un preocupante nivel de desinformación que, en ciertos casos, puede costarnos la vida. 
De ahí que no esté de más el antañón y conocido pictograma universal del cráneo y las tibias cruzadas, que nos permita reconocer un veneno aunque lo desconozcamos todo, o casi todo, de él. Precaución. Entre otros se me ocurren:
a) Tetrodotoxina o TTX. Una neurotoxina mortal de actuación potente y rápida, de origen principalmente marino y que se encuentra en el fugu o pez globo, una delicadeza culinaria en Japón. Se trata de un veneno que no desaparece con la cocción y su toxicidad es tal que puede acabar con la vida de una persona adulta en pocas horas, después de haberlo paralizado completamente.
b) Toxina botulínica. Una neurotoxina elaborada por una bacteria denominada Clostridium botulinum, uno de los venenos más poderoso que existen y causante de la enfermedad conocida como botulismo. Como tal, el peligro proviene de su ingesta, ya que produce un colapso del sistema nervioso y provoca una muerte terriblemente dolorosa.
Cabe mencionar que hoy día, se utiliza en tratamientos de belleza donde se le conoce como bótox. Entonces, ¿veneno o remedio? Un aparente dilema al que el poeta de Sevilla da respuesta: ‘Todo es cuestión de medida: un poco más, algo menos’.
c) Mercurio. Un metal en estado líquido en condiciones ambientales, que no por su ingesta, pero sí por su inhalación, puede poner en grave peligro al atacar el sistema respiratorio y el nervioso central. Consciente de ello, desde finales de 2008, la UE prohibió la fabricación de termómetros de mercurio para usos clínicos y domésticos. Era el adiós al viejo termómetro de toda la vida, pero sus nocivos efectos así lo exigen. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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