Los toros son la fiesta más culta que hay hoy en el mundo.

Federico García Lorca (1898-1936), escritor español

miércoles, 29 de noviembre de 2017

¿De qué dependen la forma y el tamaño del ombligo? Ciencias varias

Descartada por falsa la credulidad de que la forma y el tamaño del ombligo vienen determinadas por la manera en que la comadrona o el obstetra cortan y pinzan el cordón umbilical, digamos sin más dilación, las causas reales por científicas que hacen que tengamos no solo ombligos diferentes en forma y tamaño, sino también en su ubicación o localización abdominal.
¿Por qué cada ombligo es diferente?
Si hubiera que reducirlo a una sola causa diríamos que ésta es la configuración de la musculatura abdominal, que es sensiblemente diferente para cada persona, y más en concreto lo que se conoce como línea blanca.
Una lámina tendinosa que va desde la punta inferior del esternón (apéndice xifoides) hasta el pubis (parte superior de la sínfisis púbica), y que separa los músculos abdominales situados a cada lado, vulgo “tabla de lavar” o “tableta de chocolate” de algunos, eso sí pasado un tiempo desde su nacimiento, buena parte del mismo en un gimnasio.
Es por esta línea por donde estaba unido el cordón umblical, cuyo corte dará lugar al ombligo y será razón de sus características que también dependerán de la piel de la barriga que le rodea y se repliega.
Luego, el cómo se unan los músculos por dentro y la piel de la barriga se cierre, en definitiva la forma en que sanen, conformarán la forma, tamaño y lugar del ombligo en cuestión. Un proceso que es diferente en cada persona, así que podríamos decir que depende de la naturaleza de cada uno o, si quieren de su genética.
Claro que también influyen las circunstancias quirúrgicas particulares en las que se realiza la operación, ya que podrían quedar restos de tejido de la cicatriz o un pequeño pliegue en la base del cordón podría impedir que la piel del abdomen se retrayera del todo, dejando el ombligo hacia fuera.
También es conocido como ombligo salido o en forma de botón, opuesto en su aspecto al conocido como ombligo hacia dentro, hundido o en forma de pozo. Opuesto y menos abundante pues a tenor de los datos existentes, un noventa por ciento (90%) de las personas tienen el ombligo hacia dentro, y sólo el cuatro por ciento (4%) lo tienen salido.
Así que ya lo saben, las características de nuestro ombligo básicamente dependen de nuestra naturaleza a la hora de sanar y de nuestra carga hereditaria, y no de la habilidad de quien ayudó a traernos a la vida.
Esta es la razón por la que dos hermanos de los mismos progenitores y atendidos por el mismo equipo quirúrgico, uno tenga el ombligo hacia fuera y el otro hacia dentro.
Una cicatriz de la que si bien desde los puntos de vistas orgánico y biomédico hemos dicho que no nos sirve para nada, una vez que estamos en este mundo respirando por nuestra cuenta, ahora diremos que desde otros puntos de vistas, el término como tal tiene su utilidad.
Así que volvemos a los orígenes y retomamos el inicial ¿Para qué sirve el ombligo? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




1 comentario :

Gerardo García dijo...

esta chulo lo del ombligo,que pasa con la pelusa del ombligo?