[Esta entrada apareció publicada el 30 de enero de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Sí, es lo que se imagina, esto va de saber si importa o no y claro que me refiero a esa parte del cuerpo humano que no es ni la nariz ni la cabeza ni los pulmones ni el riñón, sino el pene, órgano copulador y excretor masculino. Unas partes del cuerpo, algunas de ellas asociadas culturalmente con ideales de belleza o perfección, valoradas por su forma o volumen de acuerdo con ciertos cánones, pero de las que ninguna ha alcanzado la cota en el imaginario social colectivo a la que ha llegado nuestro protagonista.
Lo que pone de manifiesto la
importancia que se le concede a este órgano, sobre todo si es el genital
masculino, pero, ya de la que va, poner negro sobre blanco que no hay que
perder de vista al femenino, a la vulva, que también tiene lo suyo. Pero esa es
otra historia.
La que nos trae hoy es una creencia que relaciona directamente la envergadura con el placer que puede provocar en los encuentros eróticos pene-vagina, y que presupone a uno de mayor longitud más capacidad para producirlo que a otro de menor longitud. Una creencia bastante extendida, que en más de un momento llega a ser tema de conversación entre amigos (masculino genérico plural) y donde surgen preguntas del nivel de: ¿Cuánto mide uno normal? ¿El tamaño importa? ¿Cuál es la media? ¿Producen más placer los más grandes? Como puede apreciar no está falto de matices el tema y es que no es un asunto menor este de mantener relaciones sexuales placenteras, por lo que no retraso una primera respuesta. A pesar de todo lo que haya leído o escuchado un pene más grande no tiene porqué producir mayor placer debido, curiosamente, a la anatomía de vulva y vagina.
No lo produce porque, la vagina, sólo tiene terminaciones nerviosas en su tercio más externo, lo que significa que su sensibilidad va disminuyendo conforme más internamente se la roce; una disminución que, dicho sea de paso, puede convertirse en molestias o incluso dolor al llegar el pene a golpear el cuello del útero. Esta es la realidad y no la que subyace en frases con buenistas deseos de relativizar la importancia del formato como “lo que importa es saber usarlo” o “no es la cantidad sino la calidad”, que en realidad lo que consiguen es perpetuar la idea de que efectivamente es el centro del placer sexual, cuando lo cierto es que no tiene por qué ser así. Placer y deseo dependen de otros factores como la estimulación de ciertos órganos (clítoris, por ejemplo), el conocimiento del cuerpo o la comunicación entre las personas. Bien, sin embargo, acabo de leer que el tamaño sí importa, y lo dice la ciencia. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
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