viernes, 6 de febrero de 2026

De las ciencias de Ibáñez. ‘Profesor Bacterio’: el personaje

(Continuación) Un estudio según el cual sólo el 63% de los españoles está totalmente seguro del primer hollamiento humano lunar del siglo pasado, ¡qué me dice!; precisamente ahora que estamos de nuevo en la carrera hacia nuestro único satélite natural, casi medio siglo después de la última expedición en 1972.

Una manifestación significativa, más que significativa, porque la duda no solo habla mal del pasado, también deja en evidencia el presente, un presente que a los ojos de Ibáñez tampoco sale bien parado, ni para toda la ciencia española en general ni, en este caso, para la astronáutica.

Baste recordar los proyectos para ir a la Luna del profesor Bacterio en la historieta El Cacao Espacial (1984-85), donde los sucesivos cohetes son una chapuza tecnológica tras otra, sazonada con toques de fina ironía “ibañezca” sobre cierto sentimiento de inferioridad científica española. Lo dejo aquí.

‘Saturnino Bacterio’

Es el nombre completo del humorístico inventor conocido como ‘profesor Bacterio’, el científico de la incompetente organización T.I.A. (Técnicos de Investigación Aeroterráquea) cuyas ocurrencias técnicas no funcionan, lo hacen al revés o, si funcionan como deben, los agentes se encargan de malograrlas con un uso incorrecto o desafortunado.

En cualquier caso, el fracaso está asegurado. Inventos e inventor son la evidente manifestación de esa incompetencia, creando situaciones absurdas y caóticas que Mortadelo y Filemón deben, ¿o no deben?, resolver.

Su primera aparición tiene lugar en la historieta El sulfato atómico (1969) y lo hace como un reconocido biólogo de la organización T.I.A., un personaje con ¿blanca bata’, de poblada y negra barba para ocultar su desfigurada dentadura, que repetirá en la mayoría de las historietas relacionadas con las ciencias de Mortadelo y Filemón.

Inventor e inventos

Un protagonista casi, caracterizado por sus singulares inventos y peculiar forma de investigar; sobre ésta decirle que, simplemente, se limita a probar sus ocurrentes inventos en el primer miembro de la organización que ve. Así sin más.

Cualquiera le sirve y es potencial conejillo de india: desde agentes secretos, hasta operarios civiles, pasando por secretarias y administrativos, cualquiera que pase por allí; eso sí, sea quien sea el afortunado, Bacterio obtiene siempre el mismo pésimo resultado sin que importe el motivo.

Y de sus inútiles y peligrosos inventos, qué decirle que usted no sepa o se pueda imaginar, no en vano nuestro hombre responde al estereotipo de científico loco, algo muy del gusto de Ibáñez. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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