(Continuación) Y tras el “doblete” de transmisiones de hace ahora un siglo, gracias a su sistema basado en el disco de Nipkow para el barrido mecánico de imágenes, justo al año siguiente, en 1928, Baird conseguía la primera transmisión transatlántica (Londres-Nueva York) ahora mediante el uso de las ondas hertzianas.
Un año en el que también lograba la primera transmisión a
un barco en medio del Atlántico o presentaba la primera televisión en color y
estereoscópica. Ya le hablé del empuje y perseverancia de nuestro hombre, a
pesar de la frágil salud que le acompañó toda la vida y que no le impidió seguir perfeccionando su técnica.
El caso es que en 1929 la BBC empezó a utilizar su sistema de barrido mecánico que lograba unas imágenes mucho más nítidas, lo que trajo consigo la fabricación del primer receptor comercial de televisión, con un sistema de barrido mecánico de 240 líneas, el televisor Plessey.
El
televisor Plessey
El primer
modelo de receptor de televisión, comercializado hacia 1930, y cuando sólo
habían transcurrido cuatro años desde las pruebas en el edificio del 22 de
Frith Street. Un aparato desarrollado en el Reino Unido con la marca Baird,
y fabricado bajo contrato por The Plessey Company que utilizaba un
sistema de disco de Nipkow de 30 líneas para emisiones experimentales.
Es el que tenía un diseño
característico de caoba o tipo “caja de lata” (‘tin box’) y con él, aunque
inicialmente sonido y vídeo se enviaban alternativamente, ya se pudieron transmitir
de forma simultánea ambos.
Una mejora que contribuyó al enorme éxito comercial del modelo, pero, sabido es que “las ciencias avanzan que es una barbaridad” y que el desarrollo tecnológico va tras ellas, así que, a pesar de sus innovaciones, el sistema mecánico de nuestro escocés pronto empezó a quedarse obsoleto.
A corto
plazo, primera mitad de los 30
No obstante, mediante esta marca y modelo, los
espectadores británicos pudieron seguir las primeras retransmisiones
experimentales de la época gracias a que el mismo Baird lo publicitaba haciendo
personalmente demostraciones en las diferentes tiendas londinenses donde se
vendían. Nihil novum sub sole.
Unas emisiones regulares desde Londres, realizadas con sistemas mecánicos de “baja definición” y posteriormente de “alta definición”, muchas de ellas en directo razón por la que no se conservan copias, dado que la tecnología disponible en la época no permitía su grabación audiovisual. Y hasta aquí, el resto es otra historia que habrá que contar en mejor ocasión. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y
cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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