(Continuación) El caso es que el dilema planteado por la figura del genio -superior en cuanto a inspiración, pero excéntrico en lo que respecta a moral o, incluso, condenable y condenado- viene de muy, muy, atrás.
Tempus fugit
Y así, ¿está justificado en la actualidad no
considerar las aportaciones de Platón (427-347), discípulo de Sócrates
y maestro del gran Aristóteles, por el mero hecho de haber defendido
modelos autoritarios en la Antigua Grecia?
Como seguro sabe, en el mismo Renacimiento, uno de
los grandes maestros del claroscuro, Caravaggio (1571-1610), fue también
un asesino convicto de más de una muerte; como diría alguien, el milanés tenía el
pincel en una mano y la espada en la otra, ¿debe esto afectar a nuestra opinión
sobre la revolución pictórica que plantearon sus realistas claroscuros?
Tres cuartos de lo mismo para el genio manierista florentino Cellini (1500-1571) y su más que controvertida y “reprobable” vida o, ya de la que va, ¿debemos hoy tachar de misógino o racista a William Shakespeare (1564-1616), “el Bardo de Avon”? ¿echar en cara a Goya (1746-1828) su “ambigua” relación con el poder? ¿En que afecta a la genialidad de sus obras sus humanos e impropios comportamientos?
Casos y opiniones no faltan, siglos XIX-XX
¿Debemos renunciar a la música del lipsiense Richard Wagner (1813-1883), dada su
controvertida vida y el alcance de su judeofobia y antisemitismo o, por el
contrario, disfrutar de ella? ¿Qué hacer con los escritos de terror y ciencia
ficción del estadounidense conocido como H. P. Lovecraft (1890-1937),
sabiendo de su conocido racismo?
Y sin ir más lejos, ¿qué pensar de la actitud de distanciamiento y menosprecio de Federico García Lorca (1898-1936) hacia Miguel Hernández, por unas palabras de más o un aliño indumentario de menos? ¿Implica dicho comportamiento, la negación de la obra del poeta fuenterino?
Sin dejarnos atrás el “medallero” detalle del Premio
Nobel de Literatura en 1920, el noruego Knut Hamsun (1859-1952), que se la regaló al inefable
Joseph Goebbels a cambio de una entrevista con Adolf Hitler, al
que admiraba profundamente ¿Cómo lo ve? ¿Qué hacer?
Y por supuesto, ya que
estamos, ¿hasta qué punto puede justificar su ideología, el ataque del físico y
notable nazi alemán, Philipp Lenard (1862-1947) -cabeza visible de la
“física aria”, asesor de Hitler y Premio Nobel de Física en 1905-
contra la “ciencia judía” en general y el relativista Albert Einstein en
particular? (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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