jueves, 16 de marzo de 2023

Centenario de Einstein en España, 1923. Relatividad y revolución en Barcelona

(Continuación) Pero el acto que más alboroto generó, después de la “inhóspita” llegada a la estación, fue la visita que el científico hizo a la sede de la CNT y el encuentro que tuvo con el histórico líder del sindicato anarquista Ángel Pestaña.

Entre Pestaña y Einstein

Tuvo lugar el 27 de febrero cuando asistió, invitado por los comités de la CNT, a una de sus reuniones. Fue aquí, y entonces, cuando dicen que dijo: “Yo también soy revolucionario, si bien científico, y sigo con atención todas las cuestiones sociales. 

Esa represión de la que me habláis, me parece que contiene más estupidez que maldad. Hacéis resaltar las cosas malas, pero también hay cosas buenas en el régimen actual”.

Por supuesto que las palabras dieron la vuelta al mundo y el genio tuvo que matizarlas, si no desmentirlas más tarde, no en vano estupidez y maldad suelen ir juntas. Ya en el tren camino a la capital, declaró a un periodista del ABC que las primeras palabras no habían salido de su boca “Yo también soy revolucionario, si bien científico”. Un malentendido al parecer, o no.

Lo que sí parecen confirmadas son estas tres afirmaciones. Una, cuando recomendó a los sindicalistas que leyeran al filósofo racionalista neerlandés Baruch Spinoza (1632-1677), “fuente de muchas cosas buenas y consejos muy oportunos”.

Otra, con la que expresó su preocupación por el enorme analfabetismo existente en España, sólo comparable con la de Rusia. Y estotra, cuando al despedirse lo hizo con las siguientes palabras: “Que en la próxima lucha tengáis más suerte y un éxito completo”.

Relatividad y revolución

Pero no solo por el desmentido expreso del físico, dicha frase nunca fue pronunciada por él, debemos declararla apócrifa, a favor de su inexistencia e incoherencia juegan sus múltiples y públicas opiniones políticas socialdemócratas, y las diferentes manifestaciones “relativistas” que hizo tras la concesión del premio nobel.

En su opinión la relatividad no supuso una revolución en el mundo de la ciencia sino más bien una continuación, una extensión o una culminación (“traducción” fue otro de los términos que empleó) de la física clásica de Galileo, Newton y Maxwell. Él no hizo más que expresar algunas consecuencias derivadas de investigaciones anteriores, intentando conservar todo lo que se pudiera de la física clásica y eliminar sólo lo que obstaculizara el avance de la ciencia.

De ahí que aconsejara a los obreros catalanes moderación a la hora de ponerse a destruir o renovar, porque no todo lo antiguo es malo. En sus propias palabras, ‘El nacionalismo es una enfermedad infantil; es el sarampión de la humanidad’. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 

 


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