La persona que lee está lista en todo momento para volverse
una persona que escribe, es decir, que describe o prescribe.

Walter Benjamin (1892–1940)
, filósofo judeo-alemán.

viernes, 31 de julio de 2020

¿Cómo saber si un objeto es de oro?

(Continuación) Sabedores de que soy químico, en puridad sólo soy licenciado en ciencias químicas, al poco de iniciar la saga sobre el quilate (unidad de masa en gemología y unidad de pureza en orfebrería) me empezaron a llegar comentarios y correos electrónicos inquiriéndome sobre cómo podían saber, si una joya que tenían en casa era de oro de verdad o no. Ya saben lo que nos dejó dicho el pensador chino, ‘No es oro todo lo que reluce’.
Por lo general aludían a esos objetos heredados de algún familiar y que guardamos en algún estuche de algún cajón, queriendo saber si se trataban de joyas realizadas en el preciado metal, en otro metal pero chapado en oro, o eran tan solo un artículo de bisutería. Y eso sí, preferían, para averiguar su naturaleza y composición, un método casero que pudieran emplear ellos mismos.
Pues bien, dejando bien claro que para resolver este tipo de dudas, lo único seguro es ponerse en manos de un joyero profesional de confianza, no es menos cierto que tampoco está de más saber de la existencia de diferentes métodos para averiguar por nosotros mismos y en nuestra casa, si lo que tenemos entre manos es de oro o no. Si se trata de un objeto del noble metal o es, como decía mi tata ante una baratija y con solo verla: “esto es de oro del que cagó el moro”, y se quedaba tan pancha.
Sin embargo, dejando a un lado y con todo mi respeto y cariño para ella (más adelante volveremos sobre tan escatológica y rimada afirmación tatera), desde esta tribuna les establezco dos categorías de pruebas. Las denomino métodos profesionales y métodos caseros, científicos los primeros y casi científicos los segundos, y son necesarios porque, como nos recuerda el refranero popular, ‘No es oro todo lo que reluce, ni todo es como parece’. Pues eso.
Métodos profesionales y caseros
Entre los primeros, los profesionales, los hay de naturaleza química de los que les cito dos, conocidos como la piedra de toque y la copelación de oro, y de naturaleza física, basados en distintas técnicas de investigación de laboratorio: laser, densidad, espectroscopía, fluorescencia por rayos X, etcétera. Y es que ‘Todo lo que reluce puede que no sea oro, pero al menos contiene electrones libres’, que dijo el cristalógrafo inglés.
Y entre los segundos, los caseros, les citaré algunos de naturaleza química utilizando materiales próximos a nosotros como: limón, bicarbonato, cloro, vinagre, nítrico. Y otros más bien físicos como la elemental búsqueda de: la marca o sello del fabricante; señales de desgaste, erosión o corrosión; la dureza por el método pirata del mordisco; determinación casera de la densidad; la pureza por el sonido; el test magnético del imán; la prueba del fuego; la del plato de cerámica, etcétera. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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