Si se dice loco de alegría, también podría decirse cuerdo de dolor.

Marguerite Yourcenar, escritora francesa (1903-1987)

domingo, 29 de julio de 2018

Enigma de los dos padres. Parcialidad implícita

(Continuación) En definitiva esta corriente explicativa relacionada con nuestro cerebro inconsciente de reptil, y asociada a la dificultad que podemos tener algunos a la hora de resolver situaciones como la del enigma de los dos padres, ella la adjudica a lo que llama parcialidad implícita de las conexiones neuronales.
Es la que hace que en el acertijo de marra nos apresuramos a considerarlo una paradoja. Recuerden: “Un padre y un hijo viajan en coche y sufren un grave accidente. El padre muere y al hijo se lo llevan a un hospital pues necesita urgentemente de una compleja operación, para la que llaman a una eminencia médica que cuando llega y ve al paciente, dice: ‘No puedo operarlo, es mi hijo”.
Paradoja digo porque si el padre ha muerto, ¿quién es entonces esa eminencia médica?, ¿quién es quién en este acertijo? Naturalmente la respuesta nos resulta obvia cuando caemos en la cuenta de que hemos vinculado la expresión “eminencia científica” con la figura de un hombre, no con la de una mujer, lo que de hecho es.
¿Cómo es posible, cómo una respuesta puede decir tanto de nuestros prejuicios? Y eso que si se fijan bien dicha expresión se formula en femenino ¿Cómo puede ser posible que a tanta gente no se le ocurra la respuesta más obvia? Pues por lo que científicamente se conoce como parcialidad implícita o inconsciente.
Parcialidad implícita o inconsciente
Una especie de prejuicios que se remontan a la más temprana infancia, en la que los niños aprendemos del mundo que nos rodea y creamos en el cerebro asociaciones neuronales que relacionan conceptos y recuerdos de una manera inconsciente.
Y si continuamente lo que vemos, oímos y percibimos es que son los hombres y no las mujeres, las personas que están asociadas al liderazgo, a un mayor estatus y a una mayor capacidad, pues eso es lo que nuestro cerebro inconsciente va a aprender.
Para algunos está probado que la exposición desde la infancia a imágenes aparentemente insignificantes como ésta, puede reforzar en muchos de nosotros asociaciones de género que se quedan en el inconsciente, como también lo pueden hacer las de raza, etnicidad, religión, orientación sexual y estatus socioeconómico.
Lo que tiene su importancia pues es el cerebro inconsciente el que está a cargo, la mayor parte del tiempo, de nuestro funcionamiento diario.
Sin embargo existe otra línea científica de explicación, quizás complementaria a ésta, que plantea unas claves diferentes para el enigma paradójico parental y otros por el estilo, una según la cual todos estos acertijos están basados en la vulneración de los que podríamos llamar una conversación leal. (Continuará)
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