En efecto, las cosas que aparecen nos hacen vislubrar las cosas no patentes.

Anaxágoras
, filósofo griego (500-428 aC)

miércoles, 6 de enero de 2016

Artabán y el rubí de las Sirtes

Pero antes les voy a hablar del rubí desde un punto de vista gemológico, quiero decir desde la gemología entendida como técnica de pulir y tallar piedras preciosas y semipreciosas, o sea, gemas.

Acerca del rubí: Gemología
En general se entienden como gemas tanto los materiales de origen mineral, es decir una roca que al ser cortada y pulida se puede usar en la confección de joyas u objetos artísticos. Como los creados por el hombre con resina y pigmentos. 

Una resina que puede ser de origen vegetal como el ámbar. O de origen animal como la perla (producida por una ostra) y el coral (formado por pequeños pólipos acuáticos).

Y aunque en la actualidad existen otros criterios para clasificar a estos minerales que son las gemas, desde siempre éstas han sido divididas en dos grupos:

a) Piedras preciosas, a saber, diamante, rubí, zafiro y esmeralda.

b) Piedras semipreciosas, entre ellas, amatista, turquesa, Topacio, Ópalo, Perla, Jade, Zircón, Ámbar, Espinela, Lapislázuli, Malaquita, Cuarzo y sus variedades, Ágata, Peridoto (una variedad del olivino), Aguamarina y otras variedades del berilo.

En nuestro caso el rubí es una gema de color rojizo, su nombre proviene del latín ruber, 'rojo', que junto al zafiro pertenece a la familia del corindón. En realidad es más bien una convención de nombre la diferencia entre ambas gemas.

Si el corindón es de color rojo se le llama rubí y si tiene cualquier otro, incluido el rosado, entonces se le llama zafiro.

Y realizado este prontuario gemológico del rubí como piedra preciosa, vayamos al que nos trae, al rubí de Sirtes.

El rubí de las Sirtes
Que es como nombrar a un supuesto cuarto Rey Mago que emprendió un accidentado viaje para ver al Redentor, y que tuvo suerte desigual comparada con la de los otros reyes.

Naturalmente hablamos de Artabán, al que dejamos en Belén en plena matanza de recién nacidos mandada por el sanguinario Herodes y justo en el momento en que se abalanza sobre uno de los soldados que está a punto de atravesar con su espada a un niño pequeño, prácticamente un bebé.

Y para que desista de su acción, le ofrece el rubí de las Sirtes que guardaba para el Salvador; lo hace a cambio de la vida del niño.

Por suerte para el neonato, el soldado acepta pero, por desgracia para el mago, la parte final de la escena es presenciada por un capitán. Quien le manda prender y enviar a las mazmorras del palacio de Jerusalén.

De esta forma y en un solo sucedido pierde, no sólo la piedra preciosa con la que iba a obsequiar al Niño sino la libertad. Y con ella muchas de las posibilidades de llegar a verlo algún día.

Por cierto, no se lo he dicho. La procedencia geográfica de este rubí se ubica en dos golfos de la costa mediterránea, en el norte de África. El Gran Sirte, en la costa de Libia, y el Pequeño Sirte, en la costa sudoriental de Túnez.

Y hasta aquí estoy dispuesto a contarles por ahora acerca del cuarto Rey Mago y las tres ofrendas que no pudo ofrecerle al Mesías el día de su nacimiento.

Lo dejamos encerrado, ya con solo uno de los tres regalos, pero con un consuelo que resuena en sus oídos. De vez en cuando, en la soledad de su cautiverio le llegan rumores. Unos que hablan de un Galileo que sana a los enfermos y alivia los corazones atribulados.

Entonces él, en medio de las tinieblas de su encierro, se forja una ilusión. Intuye que ese hombre debe ser, tiene que ser, el niño al que un día quiso honrar con sus regalos.

Y comprende que los prodigios, consejos y promesas que de él oye son los del Rey de Reyes al que fue a adorar.

Es la única luz que ilumina su encierro.

Artabán, el cuarto Rey Mago
¿Realidad o leyenda? ¿Existió Artabán? ¿Logró ver al Hijo de Dios? ¿Le pudo ofrecer el trozo de jaspe? ¿Cuál es la verdad de la mentira y la mentira de la verdad?

Mucho me temo que tendrán que pasar algo más de dos (2) meses, para que les pueda dar respuesta a algunas de estas preguntas. Es una cuestión de tiempos.




2 comentarios :

Toñi Fernández dijo...

¿Qué hay de cierto en la leyenda de Artabán? ¿Existe documentación de él? Me ha gustado el artículo y quisiera si es posible que me contestara. Gracias

Lourdes Loma dijo...

He leído que lo más seguro es que las reliquias asociadas al nacimiento de Jesús sean casi todas falsas ¿Podría aclararme algo? ¿Qué opina de la Sabana Santa? Soy muy religiosa.