Yo no uso drogas, mis sueños ya son lo suficientemente horribles.

M.C. Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

viernes, 1 de enero de 2016

Oro, incienso y mirra (1)

“Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra.

Lo podemos leer en el Evangelio de Mateo [2:11], y aunque a todos nos suenan las tres ofrendas que los tres Reyes Magos llevaron al niño Jesús, las preguntas están en el aire. ¿Por qué se eligieron esas precisamente? ¿Qué significaban?

Y por otra parte, estoy seguro que les sonará pero, ¿saben lo que es la mirra?

¿Por qué los Reyes Magos regalaron oro, incienso y mirra?
Para empezar, bueno es saber que en aquella época no tenían el significado que hoy le damos.

Entonces estaban asociados a determinados y esotéricos conceptos y rituales, y eran portadores de un simbolismo que va más allá de los que puedan ser equiparados en la actualidad.

Y por supuesto estos tres regalos con los que obsequiaron, no fueron elegidos por casualidad, ni muchísimo menos.

Tampoco parece que esté claro del todo, qué mago fue el que entregó cada uno de ellos.

 Sí, sé que lo habitual es creer que el orden de los regalos (oro, incienso y mirra) es el mismo con el que los nombramos normalmente (Melchor, Gaspar y Baltasar).

Es decir que fue Melchor, procedente de Europa, un hombre anciano de pelo y barbas blancas, quien entregó el oro; Gaspar, el más joven de los tres, de pelo rubio y proveniente de Asia, el del incienso; y Baltasar, de mediana edad, origen africano y piel negra, quien ofrendó la mirra.

Sin embargo parece ser que no fue así.

Dicen que hay escritos en los que se puede leer que fue el negro Baltasar quien lo agasajó con oro, el metal precioso, y Melchor quien puso a sus pies la mirra.

En cualquier caso, ¿qué significados simbólicos tenían estos tres productos? ¿Qué nos dice la ciencia acerca de ellos?

Empecemos por el metal y las ciencias.

Oro. Ciencia y simbología
Desde el punto de vista de la ciencia de la etimología, la palabra oro procede del latín aurum, sustantivo neutro de la segunda declinación que significa ‘brillante amanecer’; o eso es al menos lo que nos dice esta disciplina filológica que estudia el origen de las palabras y la evolución de su forma y significado.

Ya desde el campo de la química, y como elemento químico, el oro tiene de símbolo Au, número atómico Z = 79 y está ubicado en el grupo 11 de la fila 6 de la Tabla Periódica de Elementos Químicos.

Seguro que la recuerdan de los tiempos bachilleres.

A su vez, como sustancia química simple que es, se trata de un metal precioso, de color amarillo, brillante, poco reactivo, denso, blando, maleable y dúctil.

Una idea del valor de estas últimas propiedades físico-químicas, nos la dan unos hechos más o menos conocidos.

Por ejemplo el oro al ser tan blando, es frecuente que se mezcle con otros metales con el fin de proporcionarle dureza. La composición de estas aleaciones se mide en quilates, que es la unidad de esta magnitud física (composición) que nos mide su pureza o ley.

Y de su gran maleabilidad y ductilidad habla bien a las claras que una onza (31,10 g) de oro puede moldearse en una lámina que cubra veintiocho metros cuadrados (28 m²). De hecho el oro está considerado como el metal más maleable y dúctil que se conoce.

En fin, no se trata aquí de desarrollar la historia, propiedades, aplicaciones, etcétera de este nobel metal, por lo que vamos a su simbología. (Continuará)




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