Un hombre que dedicase toda su vida a ello,
quizás lograra representarse una cuarta dimensión.

Henri Poincaré, filósofo y científico francés (1854-1912)

domingo, 15 de noviembre de 2015

C-60 y Ébola

Fullereno C-60, Ébola y Sevilla.

Ése es el trio de componentes con el que a modo de curioso pero confuso titular, les dejaba ayer. El mismo que hoy pretendo desarrollarles por partes, por lo que empezaré poniéndoles un titular epatante. Algo así como

“Una 'superbola' de azúcar contra el ébola”
Que dicho así, si bien resulta espectacular, tampoco es que aclare mucho más. Así que paso a desarrollarlo.

En esencia sería el titular de una noticia que apareció hace una semana y que nos decía que un equipo internacional de investigadores, habría diseñado una macromolécula recubierta de manosa, que no es más que un simple azúcar pero capaz, y aquí radica su importancia, de impedir la infección de las células del virus del Ébola.

Cosa seria oiga.

Una noticia que convendrán es extraordinaria, sabiendo lo que sabemos del temible virus.

Y de la que tenemos conocimiento a nivel científico, por su aparición como artículo en la revista Nature Chemistry.

En él podemos leer que quizás el término periodístico de “superbola” no sea muy riguroso, ya que en realidad se trata de una macromolécula recubierta de azúcar.

C60 y manosa
Una macromolécula formada por trece (13) fullerenos del tipo C60, que como saben está constituido por sesenta (60) átomos del elemento químico carbono (C), y que tiene forma de icosaedro truncado.

Para que se hagan una idea viene a ser como un balón de fútbol.

Y el recubrimiento al que se refiere está formado por un conjunto de ciento veinte (120) azúcares del tipo manosa, de la que les dije que es un monosacárido y ahora les añado que tiene la misma fórmula molecular que la glucosa, C6H12O6.

Un azúcar, la manosa, que forma parte de algunos polisacáridos de las plantas y de glucoproteínas animales.

Así que el conjunto es un ensamblaje de doce (12) fullerenos, cada uno de ellos con diez (10) azúcares, sobre otro fullereno central, dando lugar a una superestructura globular y tridimensional con las diez docenas de azúcares en la superficie.

Pero ojo. Estamos a nivel microscópico o molecular, es decir nos estamos moviendo en el terreno de la microbiología. No es una superbola como dice el titular, que podamos ver con nuestros ojos. No estamos a nivel macro molar.

Por cierto, en otra ocasión les cuento porqué se llaman así estas sustancias químicas.

Acerca de la manosa y el virus
Por si han leído algo al respecto, les diré que el azúcar utilizado, la manosa, es el mismo tipo de azúcar que tiene el ébola en su superficie y, aunque es relativamente infrecuente en las células humanas, resulta muy característico de este virus.

Por los estudios realizados sabemos que un posible mecanismo de infección del mismo comienza cuando éste penetra en las células dendríticas e interacciona con un receptor molecular que éstas tienen, llamado DC-SIGN (Dendritic Cell-Specific Intercellular adhesion molecule-3-Grabbing Non-integrin). (Continuará)



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