Yo no uso drogas, mis sueños ya son lo suficientemente horribles.

M.C. Escher
, artista neerlandés (1898-1972)

lunes, 30 de noviembre de 2015

De los biocidas de las muchachas

(Continuación) Lógicamente sigo donde les dejé. Y en esta nueva entrega vamos del primer paso del tratamiento, al segundo.

b) Tras la elección del método idóneo para las esculturas, la intervención ha consistido primero en un tratamiento biocida de las mismas.

Donde les dejé les acabo de decir y como les dejé les digo ahora.

Trato de prevenirles sobre lo que viene a continuación. Un poco de “física, química y biología bachillera” sobre los biocidas, que ya saben me gusta pero que se puede saltar si no les interesa o no están por la labor ahora.

De los biocidas
Han de saber que se las llama así porque son sustancias que controlan o impiden la vida de cualquier organismo; es la razón por la que el hombre los utiliza para eliminar a aquellos microorganismos que considera nocivos.

De su mecanismo de acción sabemos que, por lo general, las sustancias biocidas actúan sobre la membrana celular del microorganismo que penetran y, ya en su interior, destruyen los sistemas que permiten vivir al microorganismo.

Por decirlo de forma más concreta, el biocida provoca la lisis o rotura de la pared proteíca o lipoproteíca del microorganismo, penetrando en su interior e interrumpiendo las reacciones bioquímicas que sustentan su vida.

Por último citarles brevemente que existen tres tipos o formas de biocidas.

- Biológicos. Sustancias de tipo proteico, creadas por organismos superiores para su autodefensa, y que se denominan enzimas. Entre todas ellas, por poner una, la lisozima.

- Físicos. Son en realidad una radiación electromagnética de alta energía, en concreto de luz ultravioleta (UV). Lo que hacen es oxidar la pared proteica y quemar al microorganismo.

- Químicos. Sustancias químicas tanto inorgánicas como de síntesis orgánica; entre ellos el cloro (Cl2) y el dióxido de cloro (ClO2) que ya les conté y las isotiazolinas y cloraminas, o los bromuros y cloruros de alquilo, que les escribo ahora.

Y fin de la ciencia bachillera de los biocidas. De modo que retomamos los siguientes pasos del tratamiento estatuario.

Seguimos con los tratamientos
c) Tras el tratamiento biocida se procedió a la limpieza tanto química como mecánica de las esculturas; unos procesos en los que, no se preocupe, no entraré aquí. El undécimo, no cansar.

d) A continuación y después de las limpiezas se consolidaron algunas fisuras abiertas en los puntos de unión de las estatuas, que fueron dañados hace ya algunos años por el vandalismo urbano.

e) Y por último se ha procedido a aplicarles un tratamiento hidrofugante, que actúa de manera invisible para el ojo humano, pero que resulta ser una barrera infranqueable, al menos durante un periodo de tiempo, para la natural humedad meteorológica y las artificiales pintadas humanas.

Y sí. Voy a entrar en lo de hidrofugante porque no es lo mismo que un impermeabilizante. Pero no por ello les voy a dar la vara. Quede como muestra de esa diferencia entre ellos, este botón.

De los hidrofugantes
Por su forma de actuar, el hidrofugante no crea una “película” sobre la superficie del material que ha hidrofugado, sino que penetra en sus poros rellenándolos. Así imposibilita que el agua pase a su través impidiendo, por tanto, que la superficie en cuestión se moje.

Mientras que el impermeabilizante en su proceder, sí crea una película más o menos gruesa; una que impide, no ya que el agua pase a través de la superficie del material, sino que ni siquiera la llega a tocar, al haberla impermeabilizado. (Continuará)




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