(Continuación) Para los intereses que nos traen les transcribo un fragmento de la misma:
“Fuimos a ver a los
toros, que acababan de llegar y habían sido conducidos junto con bueyes granate
para mantenerlos quietos. Estaban en un gran patio más allá de los suburbios.
Todos los sevillanos de moda andaban por allí, y los toreros también. Incluso,
Eschbach hizo amistad con uno de ellos y sugirió que lo lleváramos en nuestro
pequeño carruaje, para que nos explicara todo, lo que hicimos, para mutuas
satisfacciones.



















