(Continuación) Ni que decir tiene que la inclusión de Ochoa como Nobel español tiene su razón de ser si tenemos en cuenta sus raíces, formación universitaria inicial y el fuerte vínculo afectivo y científico que siempre mantuvo con el país, donde regresó al final de su vida.
Una identidad española
que dejó bien a las claras en su discurso del premio donde se declaró «natural
de España» aunque, no es menos cierto que hay matices, claroscuros, sombras
y luces en no pocos aspectos.
Entre otros el de su nacionalidad
en el momento de recibirlo, el contexto del desarrollo de su investigación, cierto
equívoco producido en el descubrimiento o la cuestión de la coautoría no reconocida
en la concesión del galardón.
A propósito de los premios Nobel
españoles de ciencia: Ochoa y su Nobel
Respecto al primero de ellos no debemos obviar el hecho de que, técnicamente, recibió el premio siendo ya ciudadano de EE. UU. pues se había nacionalizado estadounidense en 1956, tan solo tres años antes de recibir el galardón en 1959. O sea.
Por otro lado, el grueso
de la investigación definitiva y el aislamiento de la enzima que
motivaron el premio los llevó a cabo en la New York University (NYU),
financiado con fondos estadounidenses, y no en laboratorios de España, donde la
ciencia carecía de medios.
Es más, hubo un equívoco en el descubrimiento pues el Instituto
Karolinska le otorgó el galardón creyendo que la enzima que descubrió, la polinucleótido
fosforilasa PNPasa, sintetizaba el ARN celular in vivo.
Cuando años después se vio que su función era la degradación y procesamiento del ARN y no su síntesis, aunque dicha investigación abrió la puerta a la biología molecular y al descifrado del código genético. La enzima encargada de sintetizarlo, copiando la información del ADN, es la ARN polimerasa, descubierta en 1960 por Jerard Hurwitz y Samuel Weiss. O sea que.
Y a todo esto sin olvidarnos del escabroso asunto de la coautoría del descubrimiento
de la enzima que Don Severo realizó en 1955 conjuntamente con la bioquímica
francesa Marianne Grunberg-Manago, la científica que se quedó en la sombra
y no compartió el galardón del Nobel a pesar de ser clave en el hallazgo. ‘El
problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres, Simone de
Beauvoir.
A propósito de los premios Nobel españoles de ciencia: Ochoa y Vargas
Llosa
La cuestión de la nacionalidad española del
nobel de Ochoa es parecida, sólo qué al revés, a la de “nuestro” octavo
nobel, me refiero al literario de 2010 concedido a Mario Vargas Llosa, ya
sabe, peruano de nacimiento y nacionalizado español en 1993. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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