(Continuación) A más a más, ¿cómo es posible que los homeópatas actuales sigan utilizando el mismo libro Organon del arte de curar, escrito en 1810 por Hahnemann sin haberle modificado ni un punto ni una coma desde entonces? ¿Qué ciencia conoce usted que no haya cambiado en los últimos dos siglos?
¿Se dejaría tratar con conocimientos, fármacos y técnicas
decimonónicas? ¿Pondría en riesgo su salud de una manera tan insensata? Entonces,
¿por qué utilizar la homeopatía, cuando está más que demostrado que carece de base
científica, de hecho entra en contradicción con ella, y de resultados positivos
contrastados?
3.
Postulado de la individualización
O del enfermo o paciente. Según el cual cada persona es única y requiere un tratamiento personalizado en lo que es objetivo común tanto de la medicina convencional como de la homeopatía: tratar dolencias, prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida del paciente. Ambas reconocen la importancia de entender qué ocurre en el cuerpo, aunque difieren en las metodologías empleadas tanto para leer como para tratar los síntomas y enfermedades
La primera, la convencional
o alopática, utiliza una probada tecnología médica, el análisis y las pruebas
estandarizadas para el reconocimiento del enfermo y trata las posibles causas
de la enfermedad con fármacos, cirugía y protocolos basados en la evidencia
científica para su cura; es decir, marchando una de método científico y medicina
basada en la evidencia (MBE).
Mientras que la segunda evalúa el bienestar general y un supuesto equilibrio energético o natural, signifique lo que signifique las susodichas expresiones pero que suena a pseudociencias ¿A qué se refiere con lo de general y natural? ¿Cómo determina el homeopático equilibrio? ¿Es uno distinto para cada individuo? ¿Cambia con la edad?
De “azucarillo”, la “memoria del agua” y un tal
Benveniste
Y emplea para tratar lo
desequilibrado del cuerpo, bueno ya hemos escrito sobre ello por lo que no me
iteraré, como quien dice, poco más de prácticas tradicionales milenarias y enfoques
energéticos o naturales, por ejemplo los “azucarillos”, ya me entiende.
Esas pequeñas esferas
hechas de sacarosa y lactosa en las que, suspectamente, existen “principios
activos” que actúan porque, según ellos, el agua “retiene” propiedades
curativas aunque, científicamente, esté probado que ya no hay nada ellos dada
su alta y agitada dilución.
Por supuesto se trata de una afirmación del todo falaz y gratuita, no existe ninguna prueba de ello, y razón de la existencia de la patochada de la “memoria del agua” que debemos a uno de los coloquialmente conocidos como “vendedores de humo”. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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