Ya ve el nivel, de chiste del Club de la Comedia o del Festival
del Humor si no fuera porque está la vida de por medio en todo este despropósito;
por si no ha visto el sketch, mejor “secuencia cómica”, no la recuerda y
no tiene tiempo ahora de verla, le pongo en antecedentes.
La escena.
Parodia y sátira
Y así, ante dicha emergencia sanitaria solo le aplican productos
fabricados bajo la máxima del principio de la dilución extrema, ya sabe,
aquellos en los que no queda ni rastro del supuesto principio activo, o lo que es
lo mismo, la falacia de la “memoria del agua”.
La acción comienza con un hombre entrando en camilla en
un hospital homeopático tras sufrir un grave accidente de tráfico y el médico,
en lugar de realizar una intervención convencional, pide a la enfermera que
consiga un trozo del coche que atropelló al hombre.
La escena.
Contraste y crítica
No me diga que no es buena la sátira, máxime cuando, además, en estas situaciones de vida o muerte, tratan con la misma seriedad al producto homeopático que al medicamento, lo que deviene en un humor absurdo y crítico.
Sorprende
también la calma absurda de los médicos ante pacientes en estado crítico,
sugiriendo que la homeopatía es solo “agua” y un “gran proyecto de ley”. Bueno,
bueno.
Terrible mordacidad con la que se critica la falta de base científica y efectividad de la homeopatía, al comparar la curación real con la recuperación natural de un organismo o la acción del efecto placebo.
Le dejo
con la parodia y una cita ‘Si no tiene sentido del humor, estará a merced de
los demás’. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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