(Continuación) En la misma línea de la regla mental de “haber” y “a ver”, a la hora de decidir cuándo se escribe cada una, piense en esto: si puede intercambiar la palabra en duda por “encontrar”, entonces la forma correcta de escribirla es “halla”. Como antes le dije, ya me dirá que tal le va el truco. ‘La escritura es la pintura de la voz’, Miguel de Unamuno (1864-1936).
“Haya”, “halla”, “aya” y “allá” (2)
Por su parte, la segunda pareja del cuarteto del subtítulo
se diferencia en las mismas consonantes y en la acentuación. “Aya”, sin “h” ni tilde, se trata de un
sustantivo femenino que alude a una persona, en este caso mujer, que
cuida de los niños en una casa, una niñera encargada de custodiarlos y vigilar su crianza y educación; el término se encuentra
ya, prácticamente, en desuso.
Y finalmente “Allá”, un adverbio de lugar que se usa, como el anterior “ahí”, para indicar distancia, pero con una diferencia entre ellos: mientras “ahí” se emplea para un lugar intermedio, que no está ni muy cerca ni muy lejos del hablante ‘¿Me oyes bien desde ahí?’, “allá” se emplea para referirse a un lugar más lejano, a distancia considerable de ambos interlocutores ‘¿Ves las nubes allá sobre las montañas?’, ‘Allá, se ve la desviación’.
“Porqué”, “porque”, “por que” y “por qué” (1).
Se escriben casi igual, suenan casi lo mismo, pero
tienen distintos y bien diferenciados significados y usos, por lo que conviene
ser cuidadoso con su empleo, fonética y ortografía. El primero del cuarteto, “porqué”,
junto y con tilde, es un sustantivo masculino sinónimo de “causa”,
“motivo” o “razón”.
Lleva tilde al tratarse de palabra aguda terminada en vocal y como tal va normalmente precedido de un artículo u otro determinante, siendo su plural “porqués”. Es siempre una especie de respuesta: ‘Todo tiene su porqué’, ‘Seguía mortificándose con los mismos porqués sin respuesta’.
El segundo término, “porque”, junto y sin
tilde, es una conjunción átona, de ahí la ausencia tildera, que puede
tener un valor causal equivalente a locuciones como “puesto que”, “dado que”,
“ya que” y así: ‘Es difícil porque [dado que] hay tres equipos más de un
nivel muy alto’ o ‘No fui a la fiesta porque [ya que] no tenía ganas’, donde
se introducen oraciones subordinadas que expresan
causa. Naturalmente se emplea también como encabezamiento de respuestas a
preguntas introducidas por la secuencia “¿por qué?”.
- ¿Por qué no viniste? - Porque no tenía ganas. A este valor causal se le añade un matiz concesivo o condicional si el verbo va en subjuntivo, ‘Tampoco pasa nada porque [si no, aunque no] te bañes hoy’. En cualquier caso, con el sentido causal, su escritura correcta es en una sola palabra. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y
cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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