[Esta entrada apareció publicada el 10 de abril de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Con un año de por medio vuelvo a la ficticia temática de la película catastrofista de 1998, solo que ahora con un giro de guion de 180º pues todo apunta a que el astronómico y nuclear plan de la misma para salvar a la Tierra del impacto de un asteroide, podría funcionar en la vida real. Sí, tal cual lo acaba de leer.
Por si no cae le recuerdo que Armageddon nos
cuenta la historia de una desesperada misión espacial para salvar al planeta
del impacto de un meteorito del tamaño de Texas; un argumento con más de un
agujero científico-conceptual en su trama que tampoco hace al caso ahora destripar,
pues se trata de pasar un buen rato.
Pero hete aquí que, según una reciente investigación publicada en la revista Nature Communications (2025) realizada por el equipo del Sincrotrón de Protones (SPS) del CERN, ha quedado demostrado que, si bombardeamos con un haz de protones un cuerpo celeste y éste es de naturaleza metálica, entonces, podría soportar la explosión nuclear sin los peligrosos efectos colaterales de fragmentarse en mil pedazos que podrían caer sobre nosotros. Precaución. Naturalmente, antes de probar esta arma nuclear de destrucción masiva en el espacio, se ha realizado una simulación en las instalaciones HiRadMat del CERN y, sobre un meteorito rico en hierro y níquel (Ni-Fe), se han disparado 27 pulsos cortos de un haz concentrado de protones de 440 GeV de energía, suficiente como para reproducir las condiciones extremas de presión y choque similares a las de una explosión nuclear.
Y lo mejor de todo han sido los resultados obtenidos, más que sorprendentes y favorables. Resulta que su composición, recuerde han de ser ricos en metales, al ser impactada con los energéticos protones se ablandó, distorsionó y volvió a endurecer, es decir, se hizo más resistente, aumentando tanto su límite elástico como su estabilizador comportamiento de amortiguación y, todo eso, sin asomo de desintegración nuclear como se temía.
Estiman que la resistencia del material
aumentó en un factor de 2,5 lo que viene de perlas a la hora de poder utilizar
dispositivos nucleares más potentes contra estas rocas en el espacio. Buenas
noticias sobre todo sabiendo lo que astronómicamente sabemos desde el 27 de
diciembre de 2024, gracias al sistema ATLAS
(Sistema de Última Alerta de Impacto Terrestre de Asteroides) y su defensiva
vigilancia espacial.
Según la Oficina de Defensa Planetaria de la Agencia Espacial Europea (ESA) un asteroide bautizado como 2024 YR4, que mide entre 40 y 100 m y tiene un diámetro de unos 50 m se aproxima peligrosamente al planeta y podría impactarnos el 22 de diciembre de 2032. Ni que decirle que es el primero en la lista de los potencialmente peligrosos para nosotros.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
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