domingo, 10 de mayo de 2026

DCPS. Universidad ‘Pablo de Olavide’, UPO (2)

(Continuación) Durante todo este tiempo, Olavide, se mantuvo bien informado sobre los inventos y adelantos científicos, técnicos y económicos que hacían de Francia una nación pionera en Europa y, ni que decir tiene que, con su nuevo éxito comercial y social vuelven a su carácter el espíritu vanidoso, el lujoso tren de vida y la escasez de escrúpulos en los negocios. Se inicia una nueva, vieja, vida.

1776, regreso a Madrid

Gracias a su nueva posición Olavide convirtió su casa de Madrid en uno de los centros de reunión de la elite ilustrada, en la que tenía lugar una tertulia a la que, a diferencia de otras españolas, sí podían asistir las mujeres como ocurría en París, lo que no dejaba de ser toda una novedad para la sociedad madrileña. Incluso mandó construir un teatro, a semejanza del que había hecho Voltaire, donde se representaban comedias, algunas de las cuales que él mismo escribía o traducía.

Y, naturalmente, se aprovecha de los influyentes personajes que va conociendo, entre ellos Campomanes y Múzquiz, gracias a los cuales reanuda su truncada carrera en la administración ayudado por la nueva coyuntura política surgida tras los altercados públicos de 1766 (motín de Esquilache) y, sobre todo, a que conoce al Conde de Aranda, ministro de Carlos III, que apuesta políticamente por él.

Y le encarga el funcionamiento de un nuevo Hospicio General de Madrid, destinado a pobres y vagabundos, que él: ubica en la residencia real de San Fernando (a dos leguas de la ciudad), acondiciona en tiempo récord y hace funcionar casi inmediatamente y de una forma tan eficaz que, al mes siguiente, junio 1766, es nombrado director del mismo.

Una gestión que empieza a realizar también con éxito por lo que es designado, a comienzos de 1767, como “síndico personero” del Ayuntamiento de Madrid, otro cargo de gran responsabilidad que tiene que compatibilizar con el de director del Hospicio y que obtiene -además de por su valía, que también- al hecho de no existir en esos momentos españoles preparados y capacitados para realizar tareas de esa índole, con suficientes garantías de éxito.

A cambio, no lo olvidemos, Olavide viene precedido de la fama de buen conocedor de las novedades que alentaban el progreso europeo, lo que unido a sus buenas gestiones y contactos le hacen ocupar, de forma vertiginosa, puestos de cada vez mayor responsabilidad.

Sin duda la estima y confianza que en él depositaron el rey de España y sus ministros era considerable, hasta el punto de que el Conde de Aranda le va a encomendar para una misión que, en realidad, terminaría por triplicarse con la consiguiente implicación de otros tantos cargos. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] El original de esta entrada fue publicado el 23 de marzo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

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