(Continuación) De modo que deja sus funciones en la capital, algunas de las cuales ya empezaban a resultarle incómodas y, a mediados de 1767, acepta hacerse cargo de una de las empresas más trascendentales del reinado de Carlos III, a la vez que sobresaliente y no exenta de riesgos profesionales y personales para él.
1767,
nuevos retos y cargos
Esta tarea no es otra, ni más ni menos, que colonizar
-primero con pobladores alemanes, bávaros, suizos, griegos, y después con
catalanes y valencianos- las tierras más abandonadas de Sierra Morena. Extensas
regiones desérticas entre Andalucía y Madrid infestadas de bandoleros, personas
dedicadas a asaltar por sus caminos a los viajantes, poniendo así en peligro
las normales comunicaciones con la corte.
Sí, el asunto urgía, tanto que la Gaceta de Madrid del 22 de junio de 1767 ya anunciaba su nombramiento como Superintendente de las Nuevas Poblaciones y, pocas semanas, después trabajaba mano a mano con Campomanes, también de pensamiento ilustrado, en la elaboración de las instrucciones sobre el recibimiento en España de los nuevos colonos y el Fuero de las Nuevas Poblaciones.
Tan solo dos meses después, 20 de agosto de 1767, Olavide
llega a Sierra Morena y realiza las primeras delineaciones topográficas de la
región, disponiendo todo lo necesario para la fundación de las primeras
poblaciones. Probablemente con la idea de reforzar sus atribuciones ejecutivas,
y mejorar el control sobre tal proyecto de colonización agraria, es nombrado
también Intendente del Ejército de los cuatro Reinos de Andalucía
(Córdoba, Sevilla, Jaén y Granada), con responsabilidad en cuestiones de
defensa y guerra, a la vez que Asistente Corregidor de Sevilla, hoy
diríamos alcalde de la ciudad venido a más.
Unos cargos que tuvo que compaginar y, si bien le facilitarán su ingente labor colonizadora y gestora, en la práctica, también supondrán más carga de actividades y responsabilidades, lo que le terminarán trayendo más problemas y contratiempos. Pero antes de continuar con él, le doy unas pinceladas más sobre la trayectoria del recinto universitario que nos trae.
De ‘Primo
de Rivera’ a ‘Olavide’
O, como quien dice, de una universidad del franquismo
(1956) a una de la democracia (1997), pasando por la Ilustración. Un pequeño
juego de palabras que me permito para decirle que la edificación sobre la que
se asienta la actual no es otra que la de la Universidad Laboral ‘José
Antonio Primo de Rivera’. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue
publicado el 06 de abril de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA,
del diario digital Sevilla Actualidad.
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