La enorme utilidad de las matemáticas en las ciencias naturales es una circunstancia que bordea el misterio. Un hecho para el que no hay una explicación racional.

Eugene Wigner (1902-1995)
físico y matemático húngaro, P. N. de Física en 1963

jueves, 8 de abril de 2021

Josefa Molera, ni conocida ni reconocida

(Continuación) O las tesis doctorales que dirigió con fuerte carácter, siempre exigente y rigurosa en el trabajo del joven investigador, pero amable y comprensiva con la persona que se estaba formando a su lado. Todo ello lo puede encontrar a poco que busque en las fuentes adecuadas. 

Escaso conocimiento y reconocimiento

Ahora, cuando se ha cumplido el centenario de su nacimiento, y de quien por cierto no le he dicho que fue una mujer con gran imaginación, madre de tres hijos, y que cuando se jubiló lo hizo encantada de la vida para dedicarse a su casa, pintar al óleo, lo que se le daba de maravilla, y escribir un libro de cocina con las recetas de su madre.

Una jubilación sin ninguna añoranza como muestran sus propias palabras, “A mí me apasionan la literatura y el arte, no sé cómo me he pasado la vida entera sumergida en la química, tan feliz”, pero lo hizo y muy bien. Ahora, le decía, prefiero centrarme en el nulo conocimiento que de esta pionera química tiene la sociedad española, así como en el escaso reconocimiento que la comunidad científica le ha otorgado.

Empezando por su propio pueblo, Isaba (Navarra), que la vio nacer y donde es una total desconocida, quizás porque con tan solo cuatro años de edad su familia lo tuvo que abandonar para marchar primero a San Sebastián y después a Madrid.

Y continuando con la capital, Pamplona, cuyo ayuntamiento en mayo de 2013, dos años después de su muerte, aprobó la propuesta de poner el nombre de ‘Josefa Molera Mayo’ a una calle de la ciudad. Una especie de reconocimiento oficial que hiciera visible su trayectoria profesional y académica, poniendo en valor su talento científico.

‘El hombre propone…’

Pero ya ve, hasta el momento de escribir estas líneas y que me conste, nada de nada. Quizás sea por la pandemia de la COVID-19 y los malditos tiempos que corren a lomo del coronavirus SARS-CoV-2. O porque hablamos de una personalidad de las ciencias y no de las artes. O porque era una mujer y no un hombre. O por todo a la vez, vaya usted a saber. El caso es que, como dice el dicho, ‘el hombre propone y Dios descompone’.

Y en esas estamos, ante un nuevo caso rayano en el olvido, de una científica sin visibilidad alguna. De una mujer imaginativa y observadora, una química cuidadosa y precisa, y una investigadora novedosa y pionera, que además fue alumna de dos premios Nobel de Química. Sin duda una porvenirista, una avanzada de su tiempo, que supo ver lo que estaba por venir, el futuro. Ya dijo alguien que las cosas son como son, porque fueron como fueron. Seguro que es así.

Josefa Molera, una HACEDORA DE LA CIENCIA


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1 comentario :

Amalia Gómez dijo...

Es muy importante que haya entradas como esta donde se habla de mujeres científicas o como usted dice Hacedoras de la ciencia. Gracias.