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Émilie du Châtelet, matemática y física francesa (1706-1749)

sábado, 27 de agosto de 2016

Central nuclear y electricidad

Una simple ojeada a sus historias, la del camino de la generación de energía nuclear y la de la producción de corriente eléctrica, nos muestra que habían marchado por separado desde sus comienzos.

Y que no fue hasta mediado del pasado siglo XX cuando confluyeron cerca de la localidad de Seascale, noroeste de Inglaterra, en la misma costa del mar de Irlanda.

El 27 de agosto de 1956, hacía poco más de un año del fallecimiento de Albert Einstein, la planta nuclear conocida como Calder Hall se conectaba a la red eléctrica convirtiéndose así en la primera central nuclear comercial de Occidente.

Ocurrió tal día como hay de hace tan sólo sesenta (60) años. Un día de los cuentan y una historia interesante que, como todas las que se precian de serlo, tiene su intrahistoria.

Sin remontarnos mucho, todo pudo empezar un cuarto de siglo antes cuando en 1942, el físico Enrico Fermi construíyó en EE.UU la primera pila nuclear y producía la primera reacción nuclear controlada de la historia.

Fue el comienzo, primero de las bombas nucleares y después, de las centrales nucleares.

De las primeras ya hemos enrocado bastante. En agosto de 1945 se producían los bombardeos nucleares estadounidenses sobre Japón. Y fueron el disparo de salida de una nueva carrera armamentística, la nuclear.

Cuatro años después, en 1949, Rusia llevaba a cabo en Siberia su primera prueba y tres (3) años más tarde, en 1952, Gran Bretaña se incorporaba como nueva potencia nuclear.

En la década de los sesenta Francia y China hacían lo propio, accediendo también a la bomba nuclear.

Central nuclear de Calder Hall
Sin embargo, para el desarrollo no bélico de la energía nuclear, es decir su producción controlada en una central nuclear, hubo que esperar a la planta puesta en marcha en Gran Bretaña.

Iniciada su construcción tres (3) años antes, la de Calder Hall contaba con cuatro (4) reactores nucleares tipo Magnox, de cincuenta megavatios (50 MW) de potencia cada uno, lo que le confería unos ciento noventa y seis megavatios (196 MW) en su conjunto.

Por el tipo de reactor de los que estaba provisto, inicialmente fue utilizada para producir plutonio (Pu) con fines militares, siendo la producción de electricidad una actividad secundaria.

Y es que los Magnox, cuando funcionaba con un corto y carísimo ciclo de combustible, podían producir plutonio para la fabricación de bombas nucleares. No obstante, los usos que se le dieron a la planta cambiaron a lo largo de los años.

El comercial, la primera conexión a la red, ya hemos adelantado que se produjo el 27 de agosto de 1956, aunque no fue inaugurada de forma oficial hasta unos meses después, el 17 de septiembre, a manos de la reina Isabel II.

Clausurada el 31 de marzo de 2003, su primer reactor estuvo en funcionamiento ininterrumpido casi cuarenta y siete (47) años. 

Calder Hall, la primera central nuclear con rendimiento comercial para uso eléctrico de Occidente les he dicho. Pero esto no es cierto del todo. En puridad es la segunda del mundo.

Central nuclear de Óbninsk
La segunda porque un par de años antes que la inglesa, había entrado en funcionamiento una pequeña central nuclear soviética en Óbninsk (Rusia).

Lo hizo el 26 de junio de 1954, y ella sí fue la primera central nuclear civil de la historia.

Tenía un reactor de uranio (U) y grafito (C) del tipo AM-1, que generaba una potencia de cinco megavatios (5 MW) y tenía tan solo un diecisiete por ciento (17 %) de rendimiento térmico. Ya ven que no se pueden comparar.

Pero fue la primera que produjo electricidad comercial, y lo estuvo haciendo durante cinco (5) años conectada a una red, aunque como ya se imaginan por su potencia a pequeña escala.

Desactivada en el 2002 hoy se ha reconvertido en un museo.



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