La ciencia son hechos y de la misma manera que las casas están
hechas de piedras, la ciencia está hecha de hechos. Pero un montón de piedras
no es una casa y una colección de hechos no es necesariamente ciencia.

Henri Poincaré (1854-1912), filósofo y científico francés

jueves, 11 de agosto de 2016

‘Al espejo retrovisor de un coche’ (1)

No. La entrada que tienen ante sus ojos, no va de lo que algunos se han podido imaginar tras leer el título.

Nada científico sobre las propiedades ópticas de los espejos que llamamos retrovisores, y que portan nuestros vehículos para facilitarnos la conducción. No.

Esta vez va de poesía. Sin embargo no les voy a negar la mayor.

Ya desde inicios del pasado siglo XX sabemos que cada uno es cada uno y sus “cadaunadas”, y desde mucho antes, los antañones tiempos de Esopo, también sabemos por su fábula, lo que le dice el escorpión a la rana.

Pues igualmente yo les diré que “no he tenido elección, es mi naturaleza”.

De modo que aprovechando que el Guadalquivir pasa por Sevilla y vivo a escasos metros de su margen derecha, la del arrabal de poniente, me voy a mirar en las imágenes casi especulares de sus aguas.

De sus aguas reflectantes como un espejo. Así que marchando una de óptica bachillera

Óptica bachillera
Un espejo les decía, como los que estudiamos y manejamos en el colegio, es decir, unas superficies lisas y pulimentadas capaces de reflejar (de forma especular) los rayos luminosos.

Unos sistemas ópticos que pueden ser planos o curvos (esféricos, parabólicos, hiperbólicos, etcétera) según la forma de su superficie.

En el caso de los espejos esféricos, caracterizados porque sus superficies son casquetes esféricos, existen dos (2) tipos.

Los espejos esféricos cóncavos, que son aquellos en los que la superficie pulimentada, la reflectante, es la interior; y los convexos, en los que la superficie pulimentada, la especular, es la exterior.

Y como decíamos al principio, los espejos tienen una aplicación en la conducción de los coches.

Por ejemplo se utilizan espejos cóncavos de geometría parabólica para la construcción de los faros. Gracias a su geometría óptica el punto luminoso (la bombilla) está situada en el foco de la parábola, siendo reflejada la luz paralelamente al eje principal.

Los espejos convexos, que son aquellos cuya imagen es más pequeña conforme más alejado esté el objeto del espejo, se utilizan en las salidas de los garajes, los cruces de calles con poca visibilidad y en los retrovisores de los coches, ya que amplían el campo de visión.

En este caso lo más normal es que el retrovisor interior tenga un espejo plano, mientras que los exteriores pueden ser convexos o, incluso, planos.

Entre los tres tendremos un amplio campo visual de los laterales y la zona posterior de nuestro coche, con una imagen que es virtual y derecha.

Si el espejo exterior es convexo nos proporcionará una mayor seguridad pues nos permite calcular de forma aproximada la rapidez con la que se acerca el auto que nos sigue, debido a que la imagen aumenta mucho al aproximarse el objeto.

Como seguro habrá recordado, todo lo dicho son conocimientos básicos de una parte de la física conocida como Óptica Geométrica.

Es la encargada de estudiar la propagación de la luz, los fenómenos de cambio de dirección al reflejarse o cambiar de medio (refractarse), la formación de imágenes en el ojo, su naturaleza, etcétera. (Continuará)



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