(Continuación) Si dispone de prismáticos grandes o de un pequeño telescopio, dotados eso sí de un filtro lunar adecuado, se puede observar bastante bien el relieve del satélite; para tener una buena visión se aconseja ir observándolo noche tras noche, mientras va creciendo su iluminación.
De esta forma podrán ver aparecer nuevos accidentes
orográficos en cada sesión, una práctica de lo más aconsejable. También, cuando
la noche sea más oscura por haber novilunio, se puede intentar ver nebulosas
de emisión como el complejo de nebulosas de Orión (Messier 42 y 43), el
grupo de las estrellas Pléyades y el resto de supernova conocido como la
nebulosa del Cangrejo (Messier 1).
Y con prismáticos podremos ver las lunas más
brillantes de Júpiter y recorrer la franja estrellada que constituye la Vía
Láctea.
De las fases lunares
Pero para la observación nocturna del cielo lo más aconsejable es realizarla, por razones obvias, en fechas cercanas a la luna nueva o novilunio, de la que tendremos la primera de la estación el 10 de octubre, dándose las siguientes 29 o 30 días después, es decir, el 9 de noviembre y el 9 de diciembre.
Salvo cuando lo que se pretenda observar sea al
propio satélite, claro, en ese caso lo haremos en luna llena o plenilunio
que tendrán lugar el próximo 26 de septiembre, el 26 de octubre y el 24 de
noviembre.
Recordar de los tiempos bachilleres que la
apariencia de su parte iluminada, vista desde la Tierra, va variando con los cambios
de posiciones relativas de estrella, planeta y satélite y que a dichas apariencias
las denominamos fases lunares o fases de la Luna.
Y que se define lunación, el periodo de rotación
sinódica de la Luna, o sea, el tiempo que transcurre entre dos lunas nuevas
consecutivas que, por convenio se inicia en el instante de la luna nueva o
novilunio, es decir cuando las longitudes geocéntricas de satélite y estrella coinciden.
De esta forma el instante en que tales longitudes difieren en: 0º, se le conoce como luna nueva o novilunio; 180º, como luna llena o plenilunio; y 90º o 270º se habla, respectivamente, de cuarto creciente y cuarto menguante.
Mirando al cielo otoñal: Planetas y meteoros
Al comienzo del otoño, el cielo tras la puesta de Sol
tendrá a Mercurio y Venus como únicos planetas visibles, incorporándose
Saturno unos días después. Por su parte Venus y Mercurio
se podrán ver hasta mediados y finales de octubre, respectivamente.
Los amaneceres, por el contrario, van a permitir ver
a Marte y Júpiter, apareciendo Venus ya a finales de
octubre y pudiéndose contemplar Mercurio desde mediados de noviembre hasta
mediados de diciembre. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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