(Continuación) Aunque no disponga de telescopio es posible observar a simple vista el fenómeno de las lluvias de meteoros, que a lo largo de esta estación se producirán de forma ocasional. La primera importante del otoño es la de las Dracónidas, entre el 6 y el 10 de octubre y cuyo máximo se da hacia el 8 de octubre.
Que vendrán seguidas de las Oriónidas,
visibles entre el 2 de octubre y el 7 de noviembre, con máximo hacia el 21 de
octubre; las Leónidas, visibles entre el 6 y el 30 de noviembre cuyo
máximo se da alrededor del 17 de noviembre y que ocasionalmente llega a ser muy
intensa; y las Gemínidas, con máximo hacia el 14 de diciembre.
Mirando al cielo otoñal: Estrellas y constelaciones
En cuanto a las primeras, las estrellas visibles, y al anochecer de este otoño le destaco algunas. Entre otras estrellas están el “triángulo de verano”, formado por Deneb en el Cisne, Vega en Lira y Altair en el Águila, que seguirá siendo visible durante la primera parte de la estación, aunque gradualmente a menor altura sobre el horizonte oeste.
Y en lo que respecta a esas agrupaciones ficticias
de estrellas que conocemos como constelaciones, sólo decir que a medida
que avancen los meses, veremos surgir por el este las constelaciones de Pegaso,
Andrómeda y Perseo, y al final de la estación aparecerán las constelaciones de
Tauro y Orión, que alcanzarán su máximo esplendor durante las noches de
invierno.
Ahora es quizás el mejor momento para observar la
Galaxia de Andrómeda (M31) en toda su majestuosidad, mientras que El triángulo
de verano, formado por Deneb en el Cisne, Vega en Lira y Altair en Águila,
seguirá siendo visible durante la primera parte de estas noches, aunque
gradualmente a menor altura sobre el horizonte oeste.
Por el este también veremos surgir la constelación de Tauro y más tarde el cazador Orión, que alcanzará su máximo esplendor durante las noches de invierno. Y alrededor de la estrella Polar se verán a lo largo de la noche Cisne, Casiopea, Osa Menor y Jirafa.
Actividad solar
Como bien sabe la actividad de nuestra estrella se
caracteriza por la presencia en su superficie de manchas, fulguraciones y
protuberancias que en la Tierra suelen producir alteraciones en la propagación
de las ondas de radio y una mayor presencia de auroras polares.
Se trata de una actividad que sigue un periodo de
aproximadamente once (11) años asociado al ciclo magnético del Sol. En la
actualidad nos encontramos en el ciclo solar número veinticinco (25), iniciado
en diciembre de 2019 y que, según las predicciones, alcanzó su máximo en julio
de 2025.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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