[Esta entrada apareció publicada el 31 de julio de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
Seguro que intuye o sabe por desgracia a qué me refiero con el titular. Sí, ese producto utilizado para combatir los incendios, principalmente por medios aéreos, y que se muestra de lo más eficaz como un magnífico retardante del fuego, pero, ¿qué es? ¿para qué sirve en realidad? ¿cómo funciona? ¿por qué y para qué es de ese color? ¿tiene efectos indeseados? Para empezar, y aunque la creencia popular es que los incendios se frenan únicamente empleando agua, nada más lejos de la realidad.
Las últimas estrategias de extinción pasan por el uso de este líquido rojo, que es la disolución (85-90 % en agua) de un polvo o concentrado líquido constituido por una mezcla cuya composición varía en función del combustible del incendio a extinguir y que por lo general contiene: sulfato o fosfato de amonio, un fertilizante; silicato de potasio, sal mineral que reduce la combustibilidad; boratos y lignosulfonatos, que actúan de agentes humectantes; gelificantes, hacen que el retardante se adhiera al combustible; arcilla, espesantes y, en ocasiones, antiespumantes; ¡ah! y un tinte rojo, bien de óxido de hierro o de pigmentos orgánicos.
Por
otro lado, la función principal del retardante no es apagar las llamas
directamente sino crear una barrera química sobre la vegetación y el suelo que
reduzca drásticamente su inflamabilidad, lo que retrasará la velocidad de
avance del fuego; una ralentización que proporcionará un tiempo vital a los
equipos de bomberos en tierra para contenerlo.
Digo principal porque, además, dichos productos pueden: rebajar el frente de llama o, si la intensidad lo permite, llegar a pararla al incrementar significativamente el punto de ignición cuando el retardante es absorbido; acelerar el crecimiento de la vegetación tras el incendio; tener una acción duradera al permanecer activo en las plantas y el terreno, incluso después de que el agua se evapora por el calor. Y, por supuesto, su llamativo color hace ver a los pilotos dónde se ha aplicado ya, además de servir de guía visual también a los bomberos terrestres para identificar rápidamente las áreas protegidas y seguras.
Pero no todos son ventajas y bondades, hay que mostrar ciertas precauciones respecto a su uso y así, existe cierto consenso en afirmar que: sus sales de fósforo y nitrógeno pueden tener efectos adversos para el ambiente; su uso se debe restringir sólo a casos extremos y lejos de ríos o humedales, por sus posibles efectos en el ambiente, máxime cuando, a largo plazo, no han sido estudiados suficientemente; para nuestra salud, al no ser un producto especialmente tóxico, solo una exposición prolongada al mismo podría causarnos irritación en algunos casos.
En cualquier caso, precaución. Por cierto, en
los incendios no se debe emplear agua de mar pues, por su composición salina,
podrían producir daños ambientales, corrosión en equipos o riesgos
eléctricos.
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