Un comienzo de la estación estival que tiene lugar con el solsticio de junio y que como tal periodo durará 93 días y 16 horas, terminando el miércoles 23 de septiembre con el comienzo del otoño, es exactamente lo que dura un verano, el tiempo que tarda en llegar el otoño.
Un verano cuyo inicio puede darse, a lo sumo, en tres fechas distintas del calendario (del 20 al 22 de junio) y que a lo largo del siglo XXI tendrá lugar durante los días 20 y 21 de junio (fecha oficial española).
Acerca del inicio del verano
Como muchos de los asuntos humanos, el inicio de las estaciones también es fruto de un acuerdo, de un compromiso consensuado, y estos iniciáticos en concreto, por convenio, vienen dados por aquellos instantes en los que la Tierra ocupa unas determinadas posiciones en su órbita alrededor del Sol.
Y en el caso del verano esta posición se da en el punto de la eclíptica en el que el astro alcanza su posición más boreal; solsticio es un término astronómico relacionado con la posición del Sol en el ecuador celeste.
Por supuesto que esto que le digo es aquí, en el hemisferio norte, porque justo en ese mismo instante, en el hemisferio sur, se inicia la estación del invierno, de modo que el solsticio es de junio, pero la estación depende de en qué hemisferio estemos. Una cuestión de perspectiva.
Mirando al cielo: planetas y satélite
Las noches de verano, aunque cortas, suelen ser las más cálidas del año, y por ello representan una buena ocasión para explorar el cielo en busca de planetas que a sus comienzos y tras la puesta de sol tendrá visibles a Mercurio, Venus y Júpiter. El primero solo será visible hasta finales de junio, y reaparecerá a comienzos de septiembre, mientras que el último se podrá contemplar hasta mediados de julio. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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