miércoles, 10 de junio de 2026

DCPS. Parada ‘Pablo de Olavide’. Línea 1. Metro de Sevilla (3)

(Continuación) Pero no habían terminado aquí sus proyectos para la ciudad natal de su abuelo materno, cuya caótica red viaria estaba conformada por un laberinto de calles, callejones y adarves, estrechos y tortuosos en su mayor parte, en los que la anarquía reinaba sobre su ordenación, nomenclatura, numeración o limitación de contornos y lindes de barrios, manzanas, fincas, vías o casas.

Reordenación urbana de la ciudad, 1770

Un trazado del espacio intramuros para el que Olavide propone en 1770 una reordenación en cuarteles, barrios y manzanas, para cuya visibilidad manda colocar unos azulejos indicativos en las paredes que, obligatoriamente, han de ser costeados por los propios dueños de los inmuebles. Sí, una nueva fuente de problemas y fricciones sociales para él -todos los edificios, casas particulares, fondas, palacios, iglesias o conventos habían de ser numeradas con azulejos a cargo de los vecinos-, pero una ilustrada idea de modernidad propia de un hombre con visión de futuro.

A modo de prontuario, por ahora, reseñar que dividió la ciudad en cinco cuarteles (uno en el arrabal de Triana y cuatro en el casco de la ciudad), cada uno al cargo de un Alcalde Mayor que era elegido mediante elecciones democráticas, medida no bien acogida por parte de la nobleza. Cuarteles que en su conjunto se subdividían en 40 barrios, ocho barrios por cuartel, y que hacían un total de 320 manzanas, de las que 256 se hallaban en la margen izquierda del río. Una racionalización urbanística cuyo siguiente paso fue disponer de un buen plano de la ciudad de la que, a pesar de su importancia, no existía ninguno en estas postrimerías del siglo XVIII, algo que no ocurría en Madrid y otras ciudades españolas que ya contaban con ellos. Un primer plano geométrico de la urbe -hasta entonces solo existían las tradicionales vistas o perspectivas que mostraban los lugares próximos al río Guadalquivir, la Giralda, etcétera- que Olavide tiene claro Sevilla ha de tener.

Encargado al ingeniero Francisco Manuel Coelho, lo graba el empleado de la Casa de la Moneda José Amat, se imprime en Madrid en 1771 y es conocido como “El plano de Olavide”, tratándose de todo un hito en la historia de la cartografía sevillana y, probablemente, la aportación del limeño más significativa a la ciudad.

Acoso y derribo inquisitorial

Desde su llegada a Sevilla (1752), y debido sobre todo a su juvenil encuentro con la justicia, la Inquisición tenía puesta la mirada en él hasta el punto de iniciar en secreto un proceso de información sobre su conducta, que dio lugar a una denuncia acerca de la “impiedad” del Asistente por diferentes habladurías. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

[**] El original de esta entrada fue publicado el 04 de mayo de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.

                                                                      ÍNDICE

 


No hay comentarios :