jueves, 25 de junio de 2026

Móvil perpetuo (y 2) [CR-360]

[Esta entrada apareció publicada el 22 de mayo de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]

(Continuación) Sean las reacciones nucleares producidas en los reactores, en las estrellas (nuestro Sol) o en una bomba nuclear, que necesitan de continuo aporte del combustible radiactivo. Tres cuartos de lo mismo sucede en el marco del einsteniano campo de la relatividad, que revolucionó nuestra comprensión del espacio-tiempo-energía, pero en el que el principio de conservación de ésta sigue siendo válido. 

Aunque esta teoría introduce efectos tan poco intuitivos como la dilatación del tiempo o la curvatura del espacio, dicho marco conceptual no posibilita la creación de energía a partir de la nada ni la existencia del movimiento perpetuo.

De hecho, el famoso principio de equivalencia entre masa y energía (E = m·c2) confirma que la energía siempre debe provenir de una fuente identificable. Y ni siquiera el actualísimo cuerpo de conocimientos de la sorprendente y omnipresente mecánica cuántica juega a favor del movimiento perpetuo, a pesar de que no falten estudiosos que hayan intentado e intenten argumentar que las leyes de la termodinámica no se pueden aplicar en ciertos escenarios cuánticos. 

El hecho de que a escalas subatómicas existan fenómenos extraños como el movimiento de partículas en el vacío cuántico, inexplicados por ahora pero no por ello inexplicables, no significa que se pueda extraer energía útil de ellos de forma permanente.

Sirva de primera argumentación que la energía cuántica de punto cero está distribuida de manera uniforme y no permite por tanto la extracción de energía libre; pero no es solo en el campo de la teoría donde se demuestra su imposibilidad, en el de la práctica la realidad se muestra tozuda, aunque la estupidez insista siempre. Todas las pruebas que tenemos nos dicen que el funcionamiento de estas “quimeras energéticas” son un error, cuando no un engaño o un fraude. Precaución.

Aun así y como le decía, la inviolabilidad de estos principios termodinámicos no ha evitado que a lo largo de la historia se hayan producido intentos por construir estos objetos imposibles, entre otros la rueda de Bhaskara, uno de los diseños más antiguos (siglo XII) propuesto por el matemático indio Bhaskara y del que está demostrado que su funcionamiento no podía sostenerse indefinidamente debido a la fricción.

También el artefacto del maestro canterano y dibujante Villard de Honnecourt (ca. 1230), uno de los primeros diseños mecánicos de la historia, otra rueda que tal cual; el molino de Robert Fludd, un “tornillo de agua” ideado en 1618 que nunca llegaría a funcionar; o la rueda con imanes de Orffyreus, presentada por este inventor alemán (siglo XVIII) y de la que se demostró que era un fraude. Incluso el gran Leonardo da Vinci lo intentó con un ingenio de brazos articulados y pesas basculantes llegando a una conclusión: el movimiento perpetuo era irrealizable lógica y científicamente. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

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