[Esta entrada apareció publicada el 08 de mayo de 2026, en el semanario Viva Rota, donde también la pueden leer]
La expresión es de esos latinajos que forman parte del lenguaje pues no en vano se aplica en campos tan diferentes como los genéricos arte y cultura, para describir conceptos de ciclos continuos y mutaciones al igual que como ocurre en algunas exposiciones artísticas.
Los más concretos de música, referido a piezas
rápidas y continuas que parecen no tener fin, como las composiciones de Paganini, Strauss o Mendelssohn,
o física, con el que se alude a una presunta máquina capaz de funcionar
eternamente, movimiento perpetuo, después de un impulso inicial y
sin necesidad de energía externa adicional, un móvil perpetuo.
En este último, el del conocimiento científico y más en concreto termodinámico, la física bachillera nos dice que, teóricamente, las máquinas de movimiento perpetuo no pueden existir, son imposibles de toda imposibilidad, al ir en contra de determinadas leyes o principios físicos. Una, la primera ley de la termodinámica o de la conservación de la energía, que establece “la energía total de un sistema cerrado permanece constante: no se crea ni se destruye, solo se transforma”; sirva de ejemplo la clásica rueda de Bhaskara.
Otra, la segunda ley de la termodinámica o de la disipación de la energía por fricción, asociada al concepto de entropía (desorden) y que nos dice que su valor en el universo tiende a incrementarse con el tiempo, haciendo a todos los procesos naturales irreversibles.
Ella determina el sentido espontáneo de los fenómenos físicos, como el del flujo de calor de cuerpos calientes a fríos, e impone límites a la eficiencia de las máquinas térmicas que nunca será del 100 % lo que imposibilita su construcción. Y es que, en cualquier proceso mecánico, la energía se disipa de varias formas, sobre todo en calor por la fricción, lo que termina por detener cualquier máquina; sirva de ejemplo el citado motor térmico.De modo que desdeñe de todas, todas, cualquier propuesta de movimiento perpetuo, pocos principios como los de la termodinámica han sido más comprobados y han resultado ser más irrefutables a lo largo de la ciencia; de hecho, este tipo de máquinas son utilizadas por los físicos para poner a prueba sus conocimientos, demostrando, sin utilizar la termodinámica, que no pueden funcionar.
Lo dicho, nada de pensar en tener energía gratis e inagotable, se trata de un error de concepto o de comprensión de la teoría como mínimo (seudociencia), cuando no de un engaño que incluye fuentes de energía ocultas, electroimanes o conexión a la corriente eléctrica.
Un fraude, en definitiva, un timo para su economía que viene ya de antiguo pues, hace algo más de cinco siglos, el gran polígrafo vinciano Leonardo da Vinci nos advertía, ‘Oh, buscadores del movimiento perpetuo, ¿cuántas quimeras vanas habéis perseguido? Id y tomad vuestro lugar con los alquimistas, 1494’.
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
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