(Continuación) La presunta “memoria del agua” y su polémico inventor Jacques Benveniste (1935-2004), médico, bioquímico e inmunólogo francés, codescubridor del factor activador de plaquetas (PAF) en 1970 entre otras reconocidas aportaciones científicas.
Pero también el autor de una controvertida y magufa publicación
unos años después, aunque, eso sí, no en una revista científica cualquiera pues
fue, nada menos que en el volumen 333 del 30 junio de 1988, de la más
que prestigiosa revista Nature. Algo que no está al alcance de
cualquiera, créame.
‘Human basophil degranulation triggered by very
dilute antiserum against IgE’
Ese es su título, algo así como “La degranulación de basófilos humanos desencadenada por un antisuero muy diluido contra la IgE”, un artículo en el que se afirma que las células inmunitarias liberan histamina al ser expuestas a anticuerpos que habían sido diluidos hasta el punto de no contener ni una sola molécula del principio activo. (Postulado de la dosis mínima)
Una controvertida y extraordinaria afirmación con la que
su autor intentaba justificar científicamente la homeopatía, a través de una
conjetura controvertida y ad hoc, ni más ni menos que el agua “recordaba”
las propiedades curativas de la sustancia original, aunque ésta ya no estuviese
presente por las numerosas diluciones.
Y como prueba aportaba en dicho artículo los resultados obtenidos, según él, en una serie de experimentos sobre desgranulación de basófilos disparada por anticuerpos IgE (del grupo de la inmunoglobulina E) muy diluidos. Ni que decir que el mundillo científico quedó más que desconcertado y empezó a pedir información sobre las condiciones en las que se realizaron los experimentos.
La
memoria del agua
Una vez estas en su poder, al repetir los ensayos bajo
condiciones de doble ciego y con un control estricto, ninguno de
los equipos pudo replicar los resultados, de modo que la comunidad científica
consideró que los hallazgos de Benveniste eran, cuando menos, erróneos. Fue
por esa época cuando un periodista acuñó la expresión “memoria del agua” para semejante
constructo y que tanto éxito a nivel popular tuvo.
Una total negativa científica a la posibilidad de su rocambolesca
“ocurrencia memorística”, que no fue óbice para que el inmunólogo, en los años
90, a más a más, le diera otra vuelta de tuerca, la llamada biología digital.
Según la cual dicha propiedad de la “memoria del agua” no
solo existía sino que podía ser digitalizada, transmitida y reintroducida en las
moléculas de otra muestra de agua, a través de pulsos electromagnéticos o del
propio Internet. No le digo más. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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