(Continuación) Rumores acerca de: tener en su despacho pinturas indecentes; decir que era amigo de Voltaire y considerar como muy positiva su máxima de que donde florece el teatro lo hace la erudición; escuchar misa de forma irrespetuosa, cruzando las piernas y sin hacer nada en el momento de alzar el cáliz consagrado.
Eso y apoyar los bailes;
poseer y leer libros prohibidos; o su revolucionario Plan
de Estudios de la Universidad de Sevilla que, entre otras novedades,
desterraba a los frailes de la enseñanza universitaria y promovía las
ciencias frente a la teología. Mal
asunto.
Un delicado proceso inquisitorial que se frena cuando marcha en 1769 a La Carolina, pero que sigue peligrosamente abierto pues sus pensamientos ilustrados, nuevas ordenanzas y disposiciones siguen chocando con diferentes estamentos de la ciudad (eclesiásticos, funcionariado, artesanos, nobles) que veían estas reformas con recelo, bien por su atrasada mentalidad o por ir en contra de sus intereses económicos.
El caso es que, con un Olavide en la cumbre de su carrera política, la desgracia vuelve a cernirse sobre él de la mano de, quién si no, los celosos miembros del Santo Oficio que en 1773 vertieron nuevas acusaciones que, esta vez sí, condujeron a su condena, encarcelamiento y confiscación cautelar de todos sus bienes en 1776. Ocho años de reclusión en un monasterio que provocaron un sentimiento de rechazo tanto entre ilustrados españoles como europeos, entre ellos su amigo Voltaire y, otra de las figuras decisivas de la Ilustración, el enciclopedista Diderot.
De nuevo en Francia (1780-1797)
Condena que no cumplió del todo pues en 1780, aprovechando una estancia por motivos de salud en el balneario de Caldas de Malavella (Gerona), próximo a la frontera francesa, huyó al país vecino exiliándose. Una etapa en tierras galas que dura 17 años y donde le pasa de (casi) todo. Al principio vive una vida cómoda y apacible en los 80 donde, alejado de la política activa, recupera sus antiguas relaciones y reconocimientos sociales.
En esa etapa es cuando Diderot pronunció un famoso discurso sobre su figura ante la Asamblea General o Voltaire expresa lo de “Vos y cuarenta como vos necesita España”. O sea. Además, sabe del interés que por él muestra nada menos que Catalina II de Rusia a quien incluso manda un retrato. O es invitado a participar en algunos de los experimentos que realiza el entonces famoso y popular médico alemán F. A. Mesmer sobre su teoría del magnetismo animal (1783-1784).
Y por supuesto vive la revolución francesa (1789-1799) desde sus comienzos y donde la Convención le llega a nombrar incluso “Ciudadano de honor”. O sea que. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva,
si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El
original de esta entrada fue publicado el 04 de mayo de 2026, en la sección DE
CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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