lunes, 2 de marzo de 2026

Dirichlet. Matemáticas y telegrama

Un cúmulo de azarosas circunstancias me han puesto de nuevo sobre el teclado a un viejo conocido del blog, uno bien antañón pues empezó a aparecer por estos predios va ya para trece años, que se dice pronto.

Nuestro protagonista de hoy no es otro que el matemático alemán J. Lejeune Dirichlet (1805-1859), quien vino colgado de no pocas y justificadas perchas didascálicas, entre ellas, por supuesto, la de sus indudables méritos y aportaciones matemáticas (Taza de Fourier); la del controvertido y divertido contenido de su aritmético telegrama (1 + 1 = 3), o la más que suspecta demostración del mismo.

Pero hete aquí que volvemos a él, por un lado, con alguna que otra matización al contenido del susodicho telegrama y, por otro, con una profundización práctica en diferentes aplicaciones de aquellos distintos cuerpos teóricos matemáticos que el alemán escueto desarrolló.

Del telegrama: contenido

En la web de la Asociación de Amigos del Telégrafo de España se puede leer que este curioso telegrama, contenía solo números y signos aritméticos, se lo mandó nuestro matemático, especialista en teoría de números, a su suegro con motivo del nacimiento del primer hijo.

Sobre la redacción del contenido unos la achacan a su aversión por escribir cartas, que bien podría ser; otros al ahorro, dado que el precio del telegrama se fijaba por el número de palabras, que también; y estotros para indicar, con total precisión y sin sentimientos, que ahora eran tres personas en lugar de dos, o eso cuentan.

En cualquier caso, estará conmigo, la cosa tiene su aquel. Lo tiene porque hablamos del ilusionante anuncio de un nuevo hijo y nieto, que sin embargo se hace en base a la frialdad inexpresiva de una matemática expresión.

Estamos ante una especie de desafortunada y chusca anécdota, en el ámbito de la matemática y la lógica, con la que se pretende resaltar el carácter lógico y directo de los matemáticos. No sé. Algo así como una suerte de quisicosa con la que se prioriza la precisión y brevedad de un artificial lenguaje, sobre la calidez natural de la emotividad humana.

En fin, una chusca ocurrencia seudomatemática que, además, aspira a pasar por ejemplo de pensamiento extremo. Por cierto, con respecto a la expresión numérica y hasta donde he podido averiguar existen dos versiones sobre su formato: una, “1 + 1 = 3” y, otra, “1 + 2 = 3”. Ya me dirá usted si sabe algo más al respecto y lo tiene a bien. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


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