Un cúmulo de azarosas circunstancias me han puesto de nuevo sobre el teclado a un viejo conocido del blog, uno bien antañón pues empezó a aparecer por estos predios va ya para trece años, que se dice pronto.
Nuestro protagonista de hoy no es otro
que el matemático alemán J. Lejeune Dirichlet (1805-1859), quien vino
colgado de no pocas y justificadas perchas didascálicas, entre ellas, por
supuesto, la de sus indudables méritos y aportaciones matemáticas (Taza de Fourier); la del controvertido y divertido contenido de su aritmético
telegrama (1 + 1 = 3), o la más que
suspecta demostración del mismo.
Pero hete aquí que volvemos a él, por un lado, con alguna que otra matización al contenido del susodicho telegrama y, por otro, con una profundización práctica en diferentes aplicaciones de aquellos distintos cuerpos teóricos matemáticos que el alemán escueto desarrolló.
Del telegrama: contenido
En la web de la Asociación de Amigos
del Telégrafo de España se puede leer que este curioso telegrama, contenía
solo números y signos aritméticos, se lo mandó nuestro matemático, especialista
en teoría de números, a su suegro con motivo del nacimiento del primer
hijo.
Sobre la redacción del contenido unos la
achacan a su aversión por escribir cartas, que bien podría ser; otros al
ahorro, dado que el precio del telegrama se fijaba por el número de palabras, que
también; y estotros para indicar, con total precisión y sin sentimientos, que
ahora eran tres personas en lugar de dos, o eso cuentan.
En cualquier caso, estará conmigo, la cosa tiene su aquel. Lo tiene porque hablamos del ilusionante anuncio de un nuevo hijo y nieto, que sin embargo se hace en base a la frialdad inexpresiva de una matemática expresión.
Estamos ante una especie de
desafortunada y chusca anécdota, en el ámbito de la matemática y la lógica,
con la que se pretende resaltar el carácter lógico y directo de los matemáticos.
No sé. Algo así como una suerte de quisicosa con la que se prioriza la
precisión y brevedad de un artificial lenguaje, sobre la calidez natural de la emotividad
humana.
En fin, una chusca ocurrencia seudomatemática que, además,
aspira a pasar por ejemplo de pensamiento extremo. Por cierto, con respecto a
la expresión numérica y hasta donde he podido averiguar existen dos versiones sobre
su formato: una, “1 + 1 = 3” y, otra, “1 + 2 = 3”. Ya me dirá
usted si sabe algo más al respecto y lo tiene a bien. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.




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