Es más que probable que así, a bote pronto, no caiga ni por dónde cae la calle -en realidad, en el momento de escribir estas líneas, la susodicha cuenta con una antigüedad de tan solo la edad de Cristo (cuando murió), y ni mucho menos es de las que le coja de paso todos los días-, ni quien es el titular de la misma, el tal Papin, porque lo cierto es que como científico no es que sea muy conocido, reconocible y reconocido. Pero mejor vayamos por orden que las cosas principios quieren.
Aunque la zona es ya un viejo espacio de la sección, de
nuevo volvemos al NO de la ciudad, a los terrenos conocidos como La Cartuja
o Isla de la Cartuja (41092), que recibió dicho nombre por encontrarse
en su parte meridional el Monasterio de la Cartuja de Sevilla, en
realidad, el antiguo monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas. Un
lugar que por otra parte el siglo pasado acogió a la Exposición Universal de
Sevilla 1992, conocida de forma popular como Expo '92 o,
simplemente, la Expo.
En concreto, en esta ocasión, lo hacemos a una vía dedicada al físico, guerrero e inventor francés Denis Papin (1647-1713), que cuenta con una longitud de 161 m, comienza y termina en la calle Americo Vespucio (personaje por venir a estos predios) y a la que confluye una vieja conocida de la sección, la calle Torricelli.
Ya de la que va, nada que ver nuestro Papin, al
menos hasta donde me consta, con el francés jorobado Pierres Papin
(sic), quien poseía en la calle Sierpes una tienda de naipes según reza
en el azulejo cervantino de la fachada del sevillano Círculo Mercantil e
Industrial, CMI. No, nada de nada. Del que nos ocupa hoy podemos decir que
fue un pionero a la hora de utilizar el vapor para mejorar la vida de
las personas, y hacerlo con unos fines prácticos que iban más allá de los
recreativos.
París.
Huygens y Leibniz. París (1672-1675)
No se puede negar que nuestro protagonista de hoy estuvo entre los mejores de su época y así, estudió medicina (1661) en la universidad de Angers y ya doctor (1669) abandonó pronto su práctica para, en 1672 y trasladado a París, interesarse por las matemáticas y la mecánica, pasando a ser uno de los ayudantes del filósofo natural neerlandés Christiaan Huygens.
Con él se dedicó al desarrollo de dispositivos mecánicos
centrando su investigación en el aprovechamiento de la fuerza motriz que
produce el vapor del agua a presión. Y aunque la idea del jefe, uno de los
grandes, era fabricar una máquina propulsada mediante el vacío creado
por la explosión de pólvora dentro de un cilindro -quizás un remoto
antepasado del motor de combustión interna)-, él no pensaba igual. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 02
de febrero de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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