domingo, 1 de marzo de 2026

De las ciencias de Ibáñez. ‘Profesor Bacterio’: O la mala praxis

(Continuación) Una peculiar mirada ibañezca que, gracias a su genialidad, convierte a la ciencia en un personaje más de sus historietas además de, y sin proponérselo probablemente, en una poderosa herramienta de divulgación. Una maravilla didascálica para muchos, dicho esto con cierta reserva y me explico.

Aunque el caótico profesor -con sus inaceptables métodos de investigación, disparatadas e imposibles ideas y absurdos dispositivos e inventos- haya sido una de las primeras aproximaciones al mundo científico-técnico para millones de españoles, entre los que me incluyo.

Y aceptando que el barbudo científico se aleja con mucho del cliché del sabio excéntrico que trata de dominar al mundo mediante el poder de la ciencia, no, no es su caso, no por ello hemos de dejar de admitir lo que, por otro lado, resulta obvio.

‘Bacterio’ es un mal científico

Mejor dicho, no es un buen ejemplo de científico a seguir pues encarna una incorrecta visión de la ciencia: su aislamiento en la forma de trabajar, el objetivo que elige, la ausencia de revisión por pares, los riesgos prescindibles y continuos que corre, etcétera.

Sí se podría referir, si acaso, como un anti ejemplo, una anécdota o caso simpático y extremo de todo lo que no se debe realizar en ciencia; es decir lo que nuestro historietista, que no dibujante, hace al convertirlo en una herramienta para criticar cómo se negocia, malinterpreta y usa la ciencia, desde las pseudociencias hasta los grandes descubrimientos.

Con el descacharrante personaje del profesor, el sesudo artista lo que hace es satirizar la mala praxis científica y no a la ciencia misma; con él, y la imprescindible y necesaria colaboración del dúo de detective y otros personajes, consigue desacreditar prácticas sin por ello deslegitimar la necesidad del conocimiento.

Ciencia mala, mala ciencia

Y es que, no lo olvidemos, en sus historias abundan las sugerencias científicas y los reclamos tecnológicos dado que los “inventos” intentan abordar fenómenos reales con la mejor de las intenciones, pero, eso sí, con el peor de los métodos y resultados.  

No en vano el ritmo de investigación lo marca la necesidad inmediata y urgente, se experimenta sin condiciones de seguridad alguna, ningún tipo de rigor, en solitario y, por supuesto, sin apenas condicionamiento ni preocupación ética.

En definitiva, todo lo contrario que debe ser: de un lado, la ciencia, responsable y colectiva, ya que se trata de un trabajo continuado de muchísima gente que termina generando un conocimiento para la sociedad; y de otro, el modelo de científico que requiere la sociedad hoy en día. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.


No hay comentarios :