viernes, 18 de marzo de 2022

1922, un año aciago para Joyce

(Continuación) Volviendo a lo que nos trae, perdone la digresión, y por la parte que nos toca, el del “gato” Benavente era el tercer nobel que recibíamos como país y el segundo en Literatura ya que el primero, de 1904, se lo concedieron al, también madrileño, José Echegaray (1832-1916), escritor, ingeniero, matemático y político.

Sí, ingeniero y matemático. Ya ve que este apartado nos ha quedado como todo un contraejemplo de “las dos culturas” de C. P. Snow, y sé por donde voy y usted también.

Otras coincidencias

Y sí, 1904 es el mismo año en el que transcurre la acción que se cuenta en Ulises, en concreto la que ocurre a lo largo del 16 de junio. Ulises, que como libro aparece publicado por expreso deseo del autor el 2 de febrero de 1922, el mismo día en el que cumplía 40 años, una especie de autorregalo cumpleañero.

Ya que va de coincidencias calendarias y nobeleras, tampoco el año que el irlandés fallece, el 13 de enero de 1941 a causa de una úlcera duodenal perforada, recibió el laureado galardón, a pesar de que también hubos intentos por varios sectores.

Sólo que en este caso se debió a la Segunda Guerra Mundial, un conflicto militar global que duró seis años (1 sept 1939 / 2 sept 1945) y en el que estuvo inmerso medio mundo. No se entregaron dichos premios durante los años 1940, 1941, 1942 y 1943. Estas cosas, pasan también.

Y otras más

No obstante, visto con la profundidad que otorga el conocimiento y el distanciamiento que concede el periodo de espacio-tiempo de un siglo, a nadie escapa que éste no fue un buen año para nuestro irlandés. No, ni muchísimo menos, se mire por dónde se mire.

Para empezar, con la propia familia, con la que las relaciones eran más bien tensas. Primero con su mujer, quien no solo se negó a leer el Ulises, sino que, en contra de su opinión se marchó con los dos hijos a Dublín, donde por aquel entonces se vivían unos turbulentos tiempos políticos.

Y después con el resto, porque no fue solo su mujer, tampoco sus primas hermanas pudieron leer la obra al prohibírselo su madre, la tía Josephine. Y con su padre, no podemos decir que fueran las cosas mejor.

El grave estado de la relación familiar la marca una carta que le dirige: “Hace cuatro meses que no veo el sol. Sin embargo, creo que existe porque está en la Biblia, libro que, como Ulises, ningún buen católico debería leer”. En fin. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 

 


1 comentario :

Anónimo dijo...

¿no va a continuarlo?