La Alhambra de Granada es la fuente de inspiración
más fértil de todas de las que he bebido.

M. C. Escher, artista neerlandés (1898-1972)

domingo, 27 de diciembre de 2015

Éter como anestésico

Tal día como hoy de hace ciento setenta (170) años, o lo que es lo mismo, el 27 de diciembre de 1845, está considerada la fecha en la que el médico y farmacéutico estadounidense Crawford W. Long (1815-1878), administró el compuesto químico éter etílico como anestésico a su propia esposa, que se encontraba de parto y a punto de dar a luz.

Un feliz suceso que tuvo lugar sin ningún contratiempo.

Ah, que no se me olvide, fue una niña que nació casi dos meses después que su padre cumpliera treinta (30) años. Y por cierto, hablando de cumpleaños, hoy celebramos el segundo centenario del nacimiento de Long. Perdón por los nexos.

Volviendo al éter, no es que fuera la primera vez que se utilizaba como anestésico. Ni mucho menos. Ya tres (3) años antes lo había empleado con un paciente, al que extirpó un tumor del cuello.

Lamento no poder decirles cómo resultó la operación.

De lo que sí me comprometo escribir es sobre este término, éter, cuyo significado científico no siempre ha sido el mismo. Ya que he empezado con el etílico dejar constancia que su nombre IUPAC es etoxietano y su fórmula empírica C4H10O.
Toda una historia intramuros.


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