Si me siento infeliz, hago matemáticas para ser feliz.
Si me siento feliz, hago matemáticas para seguir siendo feliz.​

Paul Erdős, matemático húngaro (1913-1996)

domingo, 26 de febrero de 2017

Trappist y los siete exoplanetas (y 2)

(Continuación) El nuevo descubrimiento es obra del mismo equipo científico que hace nueve meses anunciaba el hallazgo de los tres primeros mundos alrededor de la estrella enana. De modo que en realidad, lo que han descubierto en este tiempo transcurrido son sólo cuatro.
Es más, lo que el equipo holandés ha logrado ver ahora es que uno de esos tres planetas iniciales, en verdad son tres planetas diferentes. Que junto a otros dos encontrados, estos sí nuevos, hacen el total de siete planetas para el sistema de Trappist-1.



Desde el punto de vista humano y técnico, la investigación ha sido llevada a cabo por un equipo internacional de científicos, y se ha realizado con observaciones efectuadas tanto desde la superficie terrestre -con telescopios de Chile, Hawai, Marruecos, Sudáfrica y Canarias-, como desde el espacio -con el telescopio espacial Sptizer de la NASA, a lo largo de veinte días de seguimiento-.
Planetas extrasolares
Denominados así por orbitar una estrella diferente a la nuestra, el Sol, sobre su existencia el hombre desde mucho tiempo atrás, ha pensado en su posibilidad, si bien es cierto que no eran más que meras especulaciones.
No fue hasta finales del siglo XX cuando estos objetos celestes pudieron ser objeto de investigación, gracias a los desarrollos científicos y tecnológicos.
La primera detección confirmada de un planeta extrasolar, orbitando alrededor de una estrella, tuvo lugar en 1995 y desde entonces su número no ha parado de crecer año tras año.
Es más, en las casi dos docenas de años transcurridos desde entonces, se han hallado unas tres mil quinientas (3 500) “tierras” fuera de nuestro sistema solar. Un número que invita a imaginar y echar números.
Echando número al Universo
Por ejemplo en nuestra galaxia espiral, la Vía Láctea, junto con el Sol se estima que pueden existir alrededor de unos doscientos mil millones (200 000 000 000) de estrellas. Que nada más que con una media de un planeta por estrella, nos pone en miles de millones de posibilidades de que haya planetas parecidos a la Tierra.
Lo que resulta esperanzador, más que nada por aquello de que nuestro planeta tiene fecha de caducidad, y podría hacerse un tanto perentorio la búsqueda de nuevos entornos habitables y propicios para la vida. Una alternativa vivencial como quien dice.
Una búsqueda de exoplanetas en la que este último descubrimiento podría ser una pieza significativa y determinante a la hora de montar el puzle del futuro hogar del hombre. (La Tierra es la cuna de la humanidad, pero no podemos vivir para siempre en la cuna).
Visto con perspectiva, es  más que posible que el nuevo sistema Trappist-1 cambie uno de los paradigmas de la investigación espacial, y con él una cuestión. Que ahora no sea si encontraremos un planeta como la Tierra, sino cuándo lo haremos.
Lo que está bien. Pero, ¿qué sabemos en realidad del sistema Trappist-1, suestrella y planetas? ¿Por qué se llama así?



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