Lo juro por Dios, por Mao o por quien quiera. No caí en lo de la sigla LSD.

'Lucy in the sky with diamond', 1967.
John Lennon, músico británico (1940-1980)

jueves, 9 de febrero de 2017

De las ‘glossopetrae’ a la Paleontología (1)

Leído del tirón, soy consciente de que el título de la entrada puede sonar a tramposo trabalenguas para el lector. “De las ‘glossopetrae’ a la Paleontología”, sí puede que sí, pero les aseguro que nada más lejos de mi intención.
Es posible que lo parezca, no lo voy a negar, pero diré en mi alegato que solo si oímos la música, si prestamos atención y escuchamos también la letra, entonces la cosa cambia.
Y para bien, no lo duden. Ésta es una historia que promete y aquí la tienen.
Glossopetrae. Edad Antigua
Empieza con las que durante muchos siglos fueron las enigmáticas glossopetrae o ‘lenguas de piedra’, de las que tenemos primera constancia documentada en la obra Naturalis historia, del polifacético romano Plinio el Viejo (23-79).
El gran naturalista creía, algo ingenuamente quizás, que estas rocas caían del cielo durante los eclipses lunares, como lo leen, y que se podían encontrar en todos los sitios y adoptar todas las formas imaginables. Por ejemplo planas, triangulares y afiladas semejantes a lenguas de animales desconocidos.
No obstante una leyenda sostenía que las aparecidas en Malta no habían caído del cielo, sino que eran las de unas serpientes que el apóstol San Pablo había petrificado por unos motivos que no hacen al caso.
Una historia -la de Pablo de Tarso (5/10-58/67), las serpientes y sus lenguas petrificadas- que merece ser contada, pero será en otra ocasión.
De todos modos y como aperitivo para abrirles boca, sepan que a los glossopetrae o dientes de tiburón, si eran grandes y anchos se les llamaba ‘lingua di san Paolo’ o lengua de san Pablo, si eran pequeños y estrechos ‘lingua di serpente’ o lengua de serpiente, y si se trataban de dientes palatales, ‘occhio di serpente’ u ojo de serpiente. Como verán la historia promete.
Sorprendentemente, vuelvo a Plinio, sus estudios e investigaciones realizadas sobre diferentes fenómenos naturales, etnográficos y geográficos, y que están contenidos en su Naturalis historia, fueron la base enciclopédica y el modelo a seguir por muchos de los conocimientos “científicos” elaborados por el hombre, hasta bien entrado el siglo XVII.
Que es cuando fueron sustituidos por los nuevos descubrimientos realizados a partir del método científico y el empirismo moderno. El comienzo de de la ciencia tal como la entendemos hoy en día.
Pero hasta que aquellos llegaron, las extrañas glossopetrae formaban parte como rarezas de todos los lapidarios de la Edad Media, ese período histórico de la civilización occidental comprendido entre el siglo V y el XV.
Glossopetrae. Edad Media y Renacimiento
Unos catálogos de rocas y minerales, los tales lapidarios, a los que no pocos atribuían supuestas propiedades maravillosas y mágicos poderes, como por ejemplo el de contrarrestar los mortales efectos de los venenos.
Así en plural pues según la creencia lo hacían con cualquier tipo de veneno o toxina. Desde el inyectado por la mordedura de una serpiente, hasta el ingerido al beber una copa de vino que lo contuviera.
Una versátil y múltiple propiedad a la que hay que añadir la comodidad de su aplicación. Comodidad pues, para realizar su trabajo desintoxicador, bastaba con que estuviera cerca del cuerpo que hubiera sido mordido por la serpiente o bebido el vino emponzoñado.
Tal era el poder de su supuesta magia. De ahí que fueran tenidos en gran estima como amuletos, por gente de elevado rango social que valoraban en mucho su vida y se podían permitir el lujo de comprarlos.
Lo solían llevar puestos como colgantes alrededor del cuello o guardados en bolsillos secretos del traje especialmente diseñados para este propósito. (Continuará)



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