(Continuación) Sin duda estamos ante uno de los pedagogos que, en el siglo XIX, introdujo los principios de psicología y filosofía en la educación, al considerar al niño como el principal protagonista de su propia formación.
Por la documentación existente este método didáctico fue
introducido y estudiado en las Escuelas Normales de Maestras españolas,
incluyendo Sevilla, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, para la etapa
de educación infantil y en lo que eran las escuelas de párvulos que con el
tiempo evolucionaron. Una docencia inspirada claro está en Fröbel
cuyos resultados y aplicación se discutían en ciclos de Conferencias
Pedagógicas que, a finales del siglo XIX y principios del XX, se celebraron
en determinadas ciudades.
Y de cuya importancia como elemento primordial en la formación permanente del magisterio primario dan prueba el apoyo que recibieron tanto de los claustros de las Escuelas Normales, masculina y femenina; como de un importante grupo de profesionales de la enseñanza y de la sociedad sevillana; así como de profesores universitarios.
Un modelo que surge en España en un contexto histórico
determinado, el de la Segunda República, en un momento de gran interés por la
reforma educativa, y como una iniciativa privada que buscaba modernizar la
enseñanza inspirándose en los ideales de la Institución Libre de Enseñanza
(ILE) y las tendencias de la Escuela Nueva europea: como la atención
al desarrollo completo del alumno -intelectual, física, moral y artística- o la
renovación de métodos a partir de la coeducación y el uso de nuevos materiales.
Sin duda el sistema Froebel constituye el primer modelo formalizado de educación preescolar que se configura en la primera mitad del siglo XIX, en paralelo con el origen mismo de este nivel de educación, y que desde el punto de vista material va asociado a la disolución de la Compañía de Jesús. Es lo que ocurre en centros como Valencia, Málaga o la propia Sevilla.
Instituto-Escuela (I-E) de Sevilla
Un método que en nuestra ciudad arranca en la tarde del 3 de febrero de 1932 con la incautación oficial del “Colegio de los Jesuitas”, sito entonces en la céntrica Plaza de Villasís 6, donde se inician las clases con el nombre provisional de “Colegio Oficial de Primera y Segunda Enseñanza” hasta que, un mes después, pasa de denominarse de manera oficial, “Instituto-Escuela de Sevilla”.
Un edificio que desde el primer momento ya se ve que es materialmente inadecuado e insuficiente para las nuevas necesidades formativas, lo que hace fijarse en los antiguos pabellones de la Exposición Universal de 1929, en concreto los de Argentina y Perú. Finalmente será el argentino el elegido como sede del Instituto-Escuela (I-E) de Sevilla del que le recuerdo ha aparecido ya por estos predios.
En
septiembre de 1932, Carmen
Martínez Sancho ocupaba un puesto como catedrática de
Matemáticas de este Instituto-Escuela de la ciudad (¿Continuará?)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 12
de enero de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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