(Continuación) Para ello nuestro pedagogo alemán diseñó una serie de materiales de juego educativo, ‘fröbelgaben’, conocidos como dones o juguetes Froebel, un conjunto de recursos para que los niños se expresaran y desarrollaran de manera integral realizando actividades diversas.
‘Fröbelgaben’
Entre dichos dones didácticos se incluyen: bloques
geométricos de construcción; diferentes materiales como papel, cartón, barro,
serrín o arena; el uso de colores, adivinanzas o poesía; montar y desmontar
pequeñas maquinarias; cantar, publicó un libro de canciones escolares; salir de
excursión; la jardinería; el baile; o estar en contacto con la naturaleza. Unos
recursos didascálicos que seguro le resultan familiares hoy día, pero que
resultaban del todo novedosos hace un par de siglos, una vigencia a lo largo del
tiempo que habla bien de su valor e importancia pedagógica.
De hecho, existe algún que otro trabajo publicado sobre la influencia de Froebel en el arte moderno, por ejemplo, sobre el arquitecto vanguardista, interiorista, escritor y educador estadounidense Frank Lloyd Wright (1867-1959). También utilizó como bloques de actividades textos del tipo: cuentos de hadas, mitos, fábulas, historias o leyendas encaminadas a estimular la capacidad de observación y creación de los niños con el objetivo de dirigirlos hacia el esfuerzo y el trabajo.
No pocos exégetas verán en estos materiales el antecedente más directo de los que, con posterioridad,
creará la polímata italiana María Montessori (1870-1952), con cierta
presencia en la docencia sevillana, dicho sea, ya que ha salido.
Pionero
educativo
Al menos de manera documentada, Froebel, es el primer educador en enfatizar el rol que desempeñan el juguete y la actividad lúdica en la formación de las personas, a la vez que muestra el relevante significado de la familia para las relaciones humanas; de ahí su preocupación por formar a las madres, convencido de la gran importancia de éstas en el desarrollo de los humanos y que, en su opinión, tiene lugar como un proceso de evolución entre cinco niveles cognitivos: infancia, niñez, pubertad, juventud y madurez.
Una concepción en la que unifica la parte con el todo, y
cada objeto es una pieza de algo más general a la vez que una unidad cuando se
considera en relación consigo mismo. Además, se muestra como un defensor del desarrollo
genético al significar estas etapas, claras y distintas, como fundamentales
en la evolución de las personas, especialmente al principio. (Continuará)
[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.
[**] El original de esta entrada fue publicado el 12
de enero de 2026, en la sección DE CIENCIA POR SEVILLA, del diario digital Sevilla Actualidad.
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