miércoles, 18 de febrero de 2026

Pócimas, ungüentos y píldoras. Boticas urbanas

(Continuación) Y dado que muchos de estos pobres estaban enfermos, los monjes buscaron el modo de atender sus dolencias, para lo que se servían de los libros científicos que había en sus bibliotecas, como el tratado De Materia Medica de Dioscórides ya mencionado.

Ni que decir que dichos recintos contaban con magníficos jardines donde estos hombres de Dios y jardineros a la vez, también cultivaban todo tipo de plantas, por supuesto entre ellas las medicinales. Es el probado origen de las primeras farmacias.

Órdenes religiosas y boticas

Existe constancia documental de que en Camaldoli, cerca de Florencia, durante la segunda mitad del siglo XI, el monje Romualdo creó una comunidad de monjes benedictinos en cuyo hospicio de pobres, unos “servidores” prestaban a los enfermos “cuidados que puedan favorecer su recuperación”.

Una prestación que se proporcionaba tanto a los enfermos de los alrededores como a los peregrinos de paso, y de forma totalmente gratuita; con el tiempo, un siglo después, al hospital se le añadió una farmacia donde preparar los propios medicamentos.  

En este sentido, por esa época (1221) y también en Florencia, en un convento éste dominico que se construyó junto a la basílica de Santa Maria Novella, se creaba una botica que utilizaba las hierbas del jardín contiguo para elaborar los preparados medicinales.

‘Fonderia di Sua Altezza Reale’

Y fue tal su éxito en el cultivo de hierbas y plantas, y la elaboración de medicamentos, preparados y otros ungüentos de utilidad estética y salutífera que cuatro siglos después, en 1621, la farmacia se abrió al público y desde entonces continúa en activo otros cuatrocientos años después.

Ya entonces el duque de Toscana le concedió el título de Botica de Su Alteza Real, y en ella se siguen fabricando productos como el agua de lavanda, jabones de oliva y con perfume, el olio da bagno (aceite de baño) todos ellos a base de sustancias naturales.

Y por supuesto uno de sus productos más antiguos que quizás conozca, la fragancia Acqua della Regina (“Agua de la Reina”) que según historiadores fue preparada por los monjes para que fuera utilizada por la reina de Francia Catalina de Médici.

Reconvertida desde el siglo XVII en herboristería y perfumería, es la botica en activo más antigua del mundo y, probablemente, el comienzo de la aparición de un nuevo tipo de botica propiciada por el auge de las ciudades en Europa, la botica urbana. (Continuará)

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