domingo, 22 de febrero de 2026

De las ciencias de Ibáñez. ‘Profesor Bacterio’: el inventor

(Continuación) Sin ánimo de ser exhaustivo, intención de ser excluyente ni propósito alguno de agotar el tema, se me vienen a la memoria este ramillete “bacteriense”.

Zapatos antigravedad, anulan la omnipresente y universal fuerza de la gravedad, haciendo flotar a quien los usa. Rayo de la segunda dimensión, reduce a las personas de tres a dos dimensiones, a una figura de papel. Guantes tenaza, que al cerrarse ejercen una fuerza extrema.

Reversicina, suero que cambia las propiedades de las cosas o personas, revertiendo efectos. Herculesmicina, sustancia que proporciona una fuerza desmesurada e incontrolable. Suero Zouf-47-X, que proporciona una gran velocidad. Fantasmina, spray que permite a los agentes atravesar paredes.

Suplantón, suero con el que se adquiere el aspecto de la persona u objeto más cercanos.

Transformador metabólico, diseñado originalmente para alterar el metabolismo, pero ya sabe... Vivimetalillus, que da vida al metal. Máquina busca fresquito, para uso personal y doméstico.

Más inventos chuscos

Tergiversicina, gas que invierte el funcionamiento de las cosas causando el mayor de los caos: las linternas dan sombra, los teléfonos expulsan dinero y las personas actúan opuestas a su personalidad. Eslasticina, un gas que vuelve elástico todo lo que toca.

Boina electrónica, que lanza descargas eléctricas a los enemigos. Motocicleta escaladora, capaz de subir paredes. Máquina del cambiazo, para teletransportar o intercambiar personas de lugar. Sulfato atómico, creado para eliminar plagas, pero que en realidad las aumenta de tamaño.

Mimetizador Camaleónico, que permite convertirse en el objeto cercano. Sin olvidar por supuesto el crecepelo infalible, que es otra más de las ocurrencias del profesor, pero no una cualquiera, no se equivoque. Ésta tiene una intrahistoria “humana” que no me resisto a contarle.

Ha de saber que el objetivo de la mayoría de bromas pesadas que le gastan Mortadelo y Filemón, sobre todo el primero, vienen por culpa del propio Bacterio, de su particular forma de investigar y probar los inventos, y sobre las que ya le informaba en la entrega anterior.

De la calvicie “mortadela”

Como seguro sabe, si no se lo recuerdo, en un momento determinado de estas descacharrantes andanzas, el barbudo profesor propone masajear la melena de un entonces joven Mortadelo con un crecepelo de su invención, asegurándole que a partir de ahora “jamás tendrá que preocuparse por la caída del cabello”.

 Jamás lo hiciera y nunca lo dijera. Nunca digas, nunca jamás. Tin tararan tan, tantantan tin, tararan tan ... (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 


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