jueves, 21 de enero de 2021

¿Por qué echamos sal en el hielo? (y 2)

(Continuación) Pero es que desde el punto de vista químico el cloruro de sodio es corrosivo, una propiedad que puede afectar a superficies como baldosas, piedras, terrazo o madera, sin olvidar que la sal acelera el proceso de oxidación de los bajos de los vehículos que circulan por carreteras donde se ha echado este producto en exceso. Lo dicho, precaución.

Mismo fenómeno y otras aplicaciones: anticongelante

Siguiendo con los vehículos, el de bajar el punto de congelación lo usamos también en los líquidos anticongelantes de los coches o de cualquier motor, que vaya a funcionar en un ambiente frío de temperaturas por debajo de los cero grados Celsius (0 ºC).

En estos casos los tubos y recipientes cerrados que alojan agua en su interior (como el radiador o el limpiaparabrisas) se rellenan con líquido anticongelante, una mezcla homogénea de agua con alguna sustancia cuyo punto de congelación sea inferior al del agua misma.

Una disolución que hace que congele a una temperatura inferior a 0 ºC, por lo que sigue realizando su función en el coche al permanecer en estado líquido, a la vez que no deforma o rompe los recipientes y tuberías donde se aloja al congelarse, recuerde que el agua congelada ocupa más espacio que el agua líquida.

En los automóviles el anticongelante más utilizado es el etilenglicol, compuesto químico orgánico de nombre IUPAC etano-1,2-diol y fórmula molecular C2H6O2.

Anticongelante animal

También los animales que viven en zonas muy frías, por mero mecanismo evolutivo, utilizan este fenómeno físico-químico para evitar congelarse y no morir al estallar sus células por el aumento de volumen del agua congelada en su interior.

En el Ártico viven unos insectos que utilizan azúcares y alcoholes disueltos en los fluidos de sus cuerpos con los que rebajan el punto de congelación hasta temperaturas de menos cincuenta y cinco grados Celsius (-55 ºC). Está comprobado también un mecanismo parecido en algunos peces.

Por lo general estos animales acumulan en sus cuerpos, durante los meses de verano, grandes cantidades de glicógeno o glucógeno, puede a llegar a constituir hasta el 20% de su masa, una sustancia a partir de la cual obtienen el azúcar que evita su muerte por congelación.

Un mecanismo que se activa al descender la temperatura ambiental unos cinco grados Celsius (5 ºC). El glucógeno es un polisacárido de reserva energética, de fórmula molecular C24H42O21, formado por cadenas ramificadas de glucosa. (Continuará)

[*] Introduzcan en [Buscar en el blog] las palabras en negrilla y cursiva, si desean ampliar información sobre ellas.

 

 


1 comentario :

Anónimo dijo...

¿Se debe echar agua caliente para derretir el hielo del coche?