Largo es el camino de la enseñanza por medio de teoremas;
breve y eficaz por medio de ejemplos.

Lucius Annaeus Séneca (4 a. C.-65 d. C.)
, polímata romano

viernes, 22 de enero de 2021

'El Departamento de Teorías Alucinantes' [Libro Recomendado-124]

Es el sorprendente y epatante título de este pequeño y ligero libro (15,6 cm x 21,0 cm, 160 páginas y 418 g de masa) contenedor de 150 tiras cómicas ‘de’ y ‘sobre’ ciencia, recopiladas por el dibujante escocés Tom Gauld (1976) de entre las publicadas en la revista New Scientist a lo largo de varios años de humorística y blanca colaboración gráfica semanal. Un librito magníficamente presentado y prueba cierta de que humor y ciencia no solo pueden y deben ir de la mano, sino que pueden dirigirse hacia (casi) cualquier destinatario.

Trato de decirle que la ciencia no solo es lo suficientemente seria como para ser tratada con humor, sino que ambos campos se pueden aunar sin ensombrecerse uno ni desfigurarse otra y que, además, el binomio funciona razonablemente bien ante cualquier perfil de lector. Desde el doctor académico más experto en la especialidad que sea, hasta un simple aficionado con conocimientos básicos de ciencias, pasando naturalmente por los estadios intermedios del saber correspondiente. El caso es que no importa el nivel, todos pueden entender y disfrutar con la ironía balística de buena parte de los gags viñeteros.

Y eso que el autor, un declarado completo lego en materias científicas, no ve charco en el que no se quiera meter: científicos, cuerpos teóricos, sucedidos, pseudociencias, libros, experimentos, inventos, magufadas, etcétera. Por las viñetas desfilan Boyle, Mary Anning, Arquímedes, William Morris, Newton, Rosalind Franklin, Einstein, Planck o Marie Curie, y se habla de relatividad, biología evolutiva, sólidos platónicos, teoría cuántica o energía oscura citando, cómo no, el gato de Schrödinger, el perro de Pavlov o el test de Turing.
Todo esto sin olvidarnos de la ciencia ficción, los recortes de fondos en ciencia, la alquimia, el cliché del inventor despistado, el creacionismo o la divulgación fallida. Y claro, algo hay también sobre virus, desinfectantes de mano y enfermedades, dados los tiempos pandémicos que nos toca vivir. En ‘El Departamento de…’ todo es objeto y objetivo del humor, lo son los personajes y lo es la propia ciencia.

De todo ello trata Gauld, utilizando su peculiar y minimalista grafismo, un estilo basado en la sencillez y el esquematismo de sus trazos para dibujar con él lo poco que necesita: seres humanos, partículas, piedras, libros, robots o ingenios mecánicos. Los protagonistas son figuras de palitos y simples caras sin facciones, unas siluetas apenas que sin embargo tienen la expresividad justa para que la viñeta funcione. Un estilo que funciona a la perfección y de muestra un botón, perdonen la autorreferencia.

Desde que mi nieto Carlos, a punto de cumplir los siete años, lo vio encima de la mesa se sintió atraído por los monigotes y trazos de la portada y señalándolo me preguntó: “¿Abuelo, este libro de qué es?”. Desde entonces, cada vez que viene a casa nos sentamos juntos en el sillón y durante un rato hojeamos sus páginas, él lee en voz alta, yo le explico lo que puedo y los dos nos divertimos, porque sin duda el humor despierta empatía, y si bien quien nos hace reír es todo un cómico, quien nos hace pensar y luego reír, ése es ya un humorista. Un libro recomendable, recuerde:

TÍTULO: El Departamento de Teorías Alucinantes

AUTOR: Tom Gauld

EDITORIAL: Salamandra Graphic, 2020


1 comentario :

Melania dijo...

Me parece una buena reseña, pienso comprármelo para mi hijo. Gracias